Los límites del voto de la diáspora Puertorriqueña
El Presidente Obama solicitó recientemente fondos al Congreso para llevar a cabo una consulta de estatus para Puerto Rico, abriendo de nuevo las puertas a renovar/reanudar/revivir el debate acerca del rol que debe jugar la diáspora puertorriqueña en la determinación del status futuro de la isla. Específicamente, afrontar la pregunta si la diáspora puertorriqueña debe permitírsele votar en el plebiscito de estatus.
Históricamente, la legislación plebiscitaria puertorriqueña ha limitado el derecho a votar en un plebiscito de estatus a los residentes de Puerto Rico, incluyendo los residentes ausentes de la isla. Los esfuerzos para permitir la participación de la diáspora puertorriqueña en un plebiscito de estatus, en este caso puertorriqueños que han establecido su residencia fuera de la isla, han encontrado resistencia tanto en el Congreso de los Estados Unidos como en la legislatura puertorriqueña.
Existen dos preocupaciones principales para esta resistencia. Primero, no está claro cómo la diaspora puertorriqueña votará en una consulta de estatus. Alguna gente se sospecha que la diáspora puertorriqueña, que ha experimentado las vicisitudes de la vida fuera de Puerto Rico, puede apoyar la independencia o la estadidad y desbalancear el voto partidario puertorriqueño, un voto que consistentemente ha apoyado la opción de territorio autónomo. Segundo, y quizás la preocupación principal, es que los puertorriqueños que no han vivido las consecuencias materiales de su voto, no deben ser apoderados para determinar el status futuro de los residentes de la isla.
Desde el 1989, sin embargo, en un engañoso memorando del Servicio Investigativo Congresional, presentado durante el llamado debate plebiscitario Johnston, la ley de Estados Unidos y los legisladores, han argumentado que el Congreso tiene el poder absoluto para promulgar legislación proveyendo para la desnaturalización unilateral de toda persona nacida en Puerto Rico, si la isla se convierte en un país soberano o independiente.
Aunque/ a pesar de que es un escenario poco probable, las implicaciones materiales de la interpretación prevaleciente adoptada por las leyes de los Estados Unidos y los legisladores dan la oportunidad para que todas las personas nacidas en Puerto Rico puedan participar en cualquier plebiscito futuro.
De igual manera, yo excluiría de participar en un plebiscito para determinar el status de Puerto Rico, a los miembros de la diáspora quienes reclaman un parentesco puertorriqueño cultural o étnico. Francamente, la participación en un plebiscito debe conllevar/implicar la disponibilidad para vivir con las consecuencias materiales de cualquier cambio de estatus. Si los hijos de los puertorriqueños desean participar en un plebiscito de estatus, deben establecer la conexión/ vinculación con las condiciones materiales de la isla y deben estar disponibles para vivir con las consecuencias de su voto.