Falta justicia y paz en Vieques

El 1ero de mayo de 2013 el pueblo de Vieques, con el apoyo de la nación Puertorriqueña en el archipiélago y en la diáspora y sin tirar un solo tiro venció a la fuerza militar más poderoso de la historia. Se puso fin al abuso y el uso de Vieques para lanzar agresiones militares estadounidenses contra pueblos hermanos del Caribe, Latinoamérica y otras regiones del mundo.

Sin embargo, el legado tóxico y los obstáculos al desarrollo socio-económico a causa de la ocupación y destrucción por la Marina de Guerra de Estados Unidos, se manifiestan hoy y amenazan a las próximas generaciones.

Exagerados niveles de cáncer y otras enfermedades catastróficas; altísimo nivel de desempleo, alcoholismo, drogadicción y una creciente violencia relacionada con el narcotráfico; especulación y desplazamiento poblacional son algunos elementos de la crisis viequense a diez años del cese del bombardeo.

Todavía quedan miles de bombas vivas en las playas y lagunas y entre los arrecifes de coral en la zona este de Vieques. El Gobierno de Estados Unidos ha gastado 200 millones de dólares y solo ha removido bombas y “basura” militar de la superficie.

La ‘limpieza ambiental’ procede bajo el control casi absoluto de la Marina, sin participación comunitaria genuina, y los millones terminan en las cuentas bancarias de las grandes compañías estadounidenses contratados para la descontaminación.

El impresionante nivel de organización y militancia de la sociedad civil viequense-puertorriqueña durante la campaña de desobediencia civil pacífica (1999-2003), ya no existe. La Alianza de Mujeres Viequenses trabaja iniciativas a favor de la salud.

El Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques, a través de la Incubadora Microempresa Bieke, impulsa la participación viequense en una economía dominada por intereses extranjeros.

El Comité también desarrolla el proyecto Radio Vieques, que busca establecer una emisora comunitaria como herramienta para seguir la lucha por la descontaminación, la devolución de las tierras y el desarrollo sostenible.

Por su parte, el Gobierno de Puerto Rico durante estos diez años se ausentó de Vieques y el Gobierno Federal rechaza su responsabilidad ante la crisis ambiental, económica y de salud.