La paranoia como política

El Partido Republicano tiene inmensos desafíos para recuperar su posición como alternativa política para un electorado temeroso de sus posiciones extremas. Para conseguirlo, el primer paso sería dejar de utilizar la paranoia como estrategia, en vez de maquillarse con un discurso razonable para el votante latino e independiente.

Un sondeo de opinión del reputable Public Mind de la Universidad Fairleigh Dickinson halló que 44% de los entrevistados republicanos cree que en los próximos años puede ser necesaria una revolución armada para proteger las libertades constitucionales.

Este resultado es muy serio por lo que retrata del momento político actual, causando reacciones de todo tipo. Lo que no se vio —igual que en la discusión sobre el nacimiento de Obama— fueron voces republicanas razonables que reconozcan cuán equivocada es esta percepción.

El hacerlo les habría obligado a reconocer que este punto de vista es una consecuencia de la exagerada retórica utilizada durante el debate sobre las armas, centrado en un supuesto intento gubernamental de desarmar a la población con el fin de avasallar las libertades civiles.

Empero, al igual que en el pasado, el silencio de hoy de las cabezas frías partidarias da un permiso tácito a que esta noción extremista se extienda en la medida que se le pueda sacar rédito político. En cambio, una serie de políticos republicanos desfilaron este fin de semana en la convención de la Asociacion Nacional del Rifle, organización que alienta la teoría conspirativa antigubernamental.

Este tipo de postura irracional es la que espanta al votante que esta abierto a considerar la opción política republicana. El respaldo a la reforma migratoria, por ejemplo, es una estrategia positiva para el voto latino, pero de poco servirá si la paranoia en su base es la pieza central para recuperar terreno político.

ImpreMedia/La Opinion