Un aviso para la Corte Suprema

PATICIPANTES EN LA GRADUACION DE LA NUVERCIDA E MACAULAY, FOTOPOR VICTOR M. MATOS
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Deseamos vivir en una sociedad post racial. Pero este no es el caso. Por esta razón, la Corte Suprema debe sostener la ley de acción afirmativa y no deshacer décadas de trabajo para asegurar que nuestras universidades sean accesibles a los latinos.

La Corte Suprema está muy cerca de tomar la decisión de cambiar, o no, las practicas de instituciones universitarios en cuanto a la admisión de los estudiantes que utilizan Acción Afirmativas.

La corte decidirá en el caso –Fisher vs. University of Texas at Austin— donde una estudiante reto el plan de Accion Afirmativa de la Universidad. UT Ausitin, como otras universidades, consideran la raza, entre otros criterios cuando revisan solicitudes de admisión. La demandante reclama que esta política voluntaria limita el acceso para los aspirantes blancos y no pueden tomar parte de las políticas de acción afirmativa.

La Acción Afirmativa surgió hace décadas como respuesta al estatus quo discriminatorio pero legal en contra de los afroamericanos, latinos y otros grupos que enfrentan discriminación. Fue introducida como un intento de abrir las puertas a instituciones que no aceptaban o se resistían a aceptar a cualquier persona que no fuese blanca.

La oposición a la Acción Afirmativa considera estas políticas como una ventaja injusta, en una era supuestamente “pos-racista”. Sin embargo, hoy más que nunca son los latinos y afroamericanos quienes necesitan estas políticas que promueven la inclusión y tratan de igualar las condiciones que de otra manera serían mayormente injusta.

La desigualdad en las escuelas públicas del país son sorprendentes. Esta crisis dificulta el acceso a oportunidades universitarias. Y nuestras escuelas aún no reflejan un cambio hacia la integración y la diversidad racial.

De acuerdo al Pew Hispanic Center, el niño blanco promedio en Estados Unidos asiste a una escuela que es de 77% de blancos, y donde el 32% de los estudiantes vive en la pobreza. Mientras que los jóvenes latinos atienden a escuelas con un 57% de pobreza y donde 27% de los estudiantes son blancos. Hoy día un tercio de los niños negros y latinos entran a clases donde 90% a 100% son afroamericanos y latinos.

Así que esto no augura nada bueno para la diversidad de las universidades alrededor del país. La disparidad existente empeorará si el Tribunal Supremo descarta sus propios precedentes legales y pretende que la Acción Afirmativa y la diversidad son opcionales.

Hay que ser honesto: La presión para la diversidad socioeconómica proviene del hecho de que la clase media de este país, cada vez es más pobre y el costo de la educación universitaria sigue subiendo. La respuestas no es eliminar o reemplazar la Acción Afirmativa cuando las universidades deberían reclutar estudiantes de color y económicamente desfavorecidos.

Y la solución fundamental es que el gobierno asegure que la educación universitaria sea accesible y no solo para los ricos.