Mi hija

Mi hija tenía 13 años cuando nos anunció, sin pensarlo mucho, que era gay. Por su edad, me imaginé que estaba cuestionando su identidad y que debía pensarlo un poco más antes de anunciárselo al mundo. Nunca sentí shock, pero si me dio temor por lo que podía pensar mi familia, o peor, lo que le podrían expresar o hacer sentirle a ella.

A los 15 años ella misma comenzó a compartir su orientación con sus primos, quienes no solamente la apoyaron, pero tampoco se lo contaron a sus padres. Eso si me sorprendió, no lo consideraron como chisme para repetir. Mis sobrinos se criaron juntos a mis hijos y aman a su prima sin condiciones. Me siento muy orgullosa de ellos y de su comportamiento.

Eventualmente cuando ella tenía 16 años, y en NY pasaron la ley de igualdad de matrimonio yo escribí una columna sobre ese momento histórico para unos amigos especiales y de paso mencioné que mi hija asistiría al desfile con su padre.

Mi sabia hermana Laly me comentó, “está bella tu columna y es impresionante tu apoyo a tu hija, pero cuando se lo vas a decir a tus padres?” Mis padres viven en la Florida, lejos de todo mi activismo y aunque sabía que estaba evitando esa conversación, tampoco entendía porque había que decírselo. ¿Cómo se empieza esa conversación? Aunque lo había publicado en El Diario, muchos amigos cercanos no lo sabían porque tampoco tuve esa conversación con ellos. Algunos se ofendieron.

Y es que tampoco creía que era mi noticia para compartir, sino la de mi hija. Pero hoy me doy cuenta de que quizás yo no estaba preparada para enfrentar la reacción de otros. No quería ver o sentir el rechazo de otro hacia ella, porque sabía que no lo podría perdonar. Y no quería tomar ese riesgo con mis padres.

La columna que hice resultó en una entrevista en una estación local neoyorquina donde repetí lo de mi hija y nuestro orgullo y apoyo incondicional. Pero como Dios es grande ese “clip” fue subido a facebook por Juan Manuel Benítez, el anfitrión y otro sobrino sin entender el tema en español lo abrió y orgullosamente le llevó su laptop a la sala a mis padres diciendo “miren, Titi Rosie está en televisión”. Y así se enteraron los abuelos, de mi propia boca, a través de tres plataformas de medios.

Mi madre me llamó inmediatamente a mi oficina. Fue muy breve “nena, te vimos en el programa de NY 1. Dile a mi nieta que la adoramos como siempre y más, que cuenta con mi apoyo. Te amo y no te quito más tiempo por que sé que estás trabajando”. Click.