Mi hijo

Mi hijo no me dijo que era homosexual, yo le pregunté. Y no era la primera vez que yo le había preguntado, pero fue la primera vez que el confirmó lo que mi corazón hace mucho tiempo me había dicho. En ese momento sentí alivio para él. Por fin, el podía dejar de ocultar y empezar a vivir una vida auténtica. Por fin, quizás podríamos empezar a tener una relación basada en verdad. Por fin, él podría mostrarnos quién él era realmente como una persona. Y tal vez, él podría encontrar paz dentro de sí mismo.

Ésos fueron mis primeros sentimientos y pensamientos. No fue hasta más tarde que empecé a pensar sobre “el qué dirán” y entonces tuve temor por él. ¿Sería lastimado por otros? ¿Más de lo que ya había sido? Miembros de la familia por un tiempo ya habían ido perjudicando contra mi hijo porque él no encajaba en su definición de ser hombre. A él no le gustaba los deportes eso no cabía en una familia que sólo produce jugadores de béisbol. Mi hijo prefería la presencia de las niñas en vez del áspero y violento juego de los niños. Y cuando se enojaba él lloraba y todos sabemos que para las familias latinas esto es inaceptable.

Entonces me pregunté, ¿a quién le tenemos que decir esta noticia? ¿Necesitamos decírselo a alguien? Incluso ¿era nuestro lugar compartirlo o le tocaba a él? ¿Cuyas noticias era para compartir? Entonces pensé y si no se lo comparto, ¿significa que estoy avergonzada? Pero yo no estaba avergonzada de mi hijo, lo amaba.

Por último, le pregunté a mi hijo estas preguntas — y el respondió que no le importa quién lo supiera. No le creí, puesto que yo lo forcé a decirme su verdad. Al final, decidí compartirlo con algunos amigos cercanos y familiares, pero no todos. Algunos no estaban sorprendidos, otros mantuvieron cualquier preguntas o comentarios a sí mismos. Pero lo más extraño fue la reacción de aquellos que decidimos no compartir esta información. Ellos lo descubrieron de una forma u otra y se sintieron ofendidos. Todavía no entiendo por qué se ofendieron. ¿Pensaban que tenían derecho a esta información? En realidad nadie tiene derecho a esa información. Es un privilegio si se le concede la información.

En esta celebración del orgullo gay, quiero decir que en el plan perfecto de Dios el hecho de que mi hijo es gay ha me estirado, me ha cambiado y me ha dado una comprensión más profunda de Dios y su amor. Dios lo ha utilizado para refinarme y hacerme en una persona mejor. Todo lo que Dios crea es precioso, y Dios ama toda su creación pues lo llamó todo bien.