En contra de latinos y demás inmigrantes

Queremos expresarle al congreso y a las autoridades competentes, que los inmigrantes estamos enfocando la fe en el futuro. Cuando las personas emigramos a otros países nos encontramos con vicisitudes y cambios bruscos que muchas veces son escollos. Enfrentamos una cultura diferente, un clima que a veces resulta difícil para adaptarnos, un idioma desconocido, aparte de la nostalgia que sentimos por dejarlo todo en nuestro país de origen. Esta situación puede ser un inconveniente para realizarnos a plenitud en nuestra nueva vida.

En ocasiones oímos decir que Estados Unidos es el país de las oportunidades. Sin embargo, creemos que es el país de las posibilidades porque la oportunidad hay que buscarla, ganarla, merecerla. Pero para hacernos las cosas más cuesta arriba, el congreso quiere hacer recortes a los programas: Inglés como segundo idioma (ESL, por sus siglas en inglés), los programas que dan asistencia para adquirir la ciudadanía, para ayudar a buscar empleo, entre otros. Para protestar en contra de estas medidas, estuvimos en una gran manifestación al lado de “City Hall Park” el pasado martes 11, allí había representantes de la comunidad asiática, africana, hispana y demás.

Todos unidos sin importar etnia, cultura y procedencia, porque los emigrantes no estamos dispuestos a hacer la enterrada del avestruz. Cortar estos programas es cercenar las ilusiones de millones de habitantes. No obstante, vamos a perseguir nuestros ideales con ahínco, coraje y pasión hasta salir de los arrecifes en que estamos encallados. Percibimos nuestros sueños como motivaciones para existir y los retos y adversidades como peldaños para alcanzar un mañana más promisorio. Por tal razón, queremos expresarle al congreso y a las autoridades competentes, que los inmigrantes estamos enfocando la fe en el futuro y lucharemos hasta hacer resplandecer la esperanza a través de la superación personal y la de nuestra familia.

Entorpecer la estrategia de seguir adelante de la mayoría de los inmigrantes, para estar orgullosos de sí mismos, de nuestra cultura y de la comunidad en que vivimos, es asesinar la oportunidad que buscamos para hacernos mejores ciudadanos y es estar en contra de un grupo meritorio que lucha por los suyos y por el bienestar del país. Señores congresistas no maten la esperanza. Nuestro empeño, denota que somos personas preocupadas por el porvenir y que tenemos una convicción insoslayable en el horizonte de nuestras aspiraciones de ver cristalizado el propósito de ayudar a construir una mejor sociedad y seguir haciendo más laboriosa y próspera esta gran nación de inmigrantes.