Reforma migratoria marcaría crecimiento económico en NY
Con el senado listo para llegar a un acuerdo por una reforma migratoria antes del cuatro de julio, las interrogantes sobre como culminara el debate actual en contraste a los esfuerzos fallidos del 2006 y 2009 están en su apogeo. Uno de los temas candentes es el potencial de la creación de un nuevo grupo de beneficiarios de programas de asistencia gubernamental y cuanto le costaría al pueblo Americano.
Sin embargo, este argumento no ha tomado fuerza a medida que más conservadores ofrecen más apoyo a los beneficios económicos de una reforma migratoria. Más aun, el pueblo estadounidense parece estar de acuerdo. Nuevas estadísticas del Pew Research Center demuestran que mientras más informado el pueblo Americano sobre el tema, más apoyan la reforma. Y lo hacen a un margen del 50%, a diferencia del 33% con menos conocimiento.
En Nueva York, una en cada cinco personas es inmigrante. Con 15 por ciento de la población estadounidense viviendo en la pobreza y una tasa de desempleo en Nueva York del 7.6 por ciento, no podemos darnos el lujo de rechazar a millones de individuos que contribuyen sustantivos, poseen la capacidad de generar empleos, y satisfacen una necesidad laboral en numerosas industrias del país.
La historia del inmigrante es una de vivir el sueño americano, y no de depender del gobierno estadounidense.
En mayo, la Administración de Seguridad Social emitió conclusiones preliminares que ilustran que la propuesta de reforma migratoria en el Senado aumenta los ingresos en el programa de seguro social a un 8-1. Un análisis reciente del Instituto CATO revelo que los inmigrantes de bajos ingresos tienen una tasa de utilización de beneficios públicos menor, comparable a ciudadanos nacidos aquí.
Incluso, estudios muestran que los inmigrantes llenan vacíos en el mercado laboral de EE.UU., y complementan a los trabajadores estadounidenses. En el 2011, los inmigrantes formaron 27.3% de la fuerza laborar del estado de Nueva York, con más de 2.7 millones de trabajadores.
Una ola nueva de inmigración trae también un aumento en el consumo de bienes y servicios. El año pasado, los inmigrantes neoyorquinos mostraron un poder adquisitivo de $148.5 mil millones. Para el 2015, se espera que al nivel nacional, el poder adquisitivo de los inmigrantes aumente a $2,2 trillones de dólares. En el mercado de vivienda, se estima que la reforma migratoria resultará en más de $500 mil millones en ventas, ingresos y gastos en el mercado sobre los próximos cinco años, ya que se espera al menos tres millones de nuevos compradores de casas.
¿Por qué darle la espalda a una población trabajadora que promete llenar un vacío económico? Ahora es el momento de apoderar a esta población y comenzar una nueva era de crecimiento económico, no de ladependencia.