Edward Snowden, Venezuela y la insinceridad

Nos informan que Venezuela, junto con Nicaragua y Bolivia, le ha ofrecido el asilo a Edward Snowden, el americano que divulgó información sobre un programa establecido por los EE.UU. con la capacidad de monitorear comunicaciones entre americanos, algo que ostensiblemente es ilegal bajo la ley americana.

La polémica sobre lo que ha hecho Snowden merece el espacio público. En los EE.UU., sobre todo desde el comienzo del llamado “guerra contra el terror,” hemos visto un crecimiento alarmante de un aparato capaz de seguir nuestros pasos privados, desde las cámaras ubicuas en las calles de Nueva York, hasta el sistema de monitoreo electrónico que reveló Snowden.

No es una exageración decir que nuestros derechos civiles han sido limitados. Por lo tanto, no me sorprende que Snowden es un héroe entre los que defienden la libre expresión.

Pero Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, no cuenta como uno de esos defensores. Es presidente de un país en donde la libertad de la prensa y de los que se oponen al gobierno ha sido restringida por años.

Hay un elemento honorable en proteger a un americano que ha difundido información sobre como el gobierno americano podría grabar nuestras llamadas telefónicas y leer nuestro correo electrónico.

Pero pierde su calidad honorable cuando la protección lo ofrece un gobierno que ha calificado de “terrorismo” una investigación periodística de la posible contaminación del agua potable por la paraestatal petrolera.

El motivo obvio del gesto de Maduro es de pulir la imagen de un David venezolano combatiendo las fuerzas imperialistas y opresivas de un Goliat norteamericano.

Pero la parábola bíblica no es simplemente un enfrentamiento entre un gigante y su contrincante mas pequeño. David gana contra un poder mas asombroso porque representante las fuerzas del bien. En Venezuela, es difícil simpatizar con un David tan insincero.

Si Maduro se quiere presentar como un gran defensor de las libertades civiles, debería proteger esas libertades para venezolanos antes de preocuparse de un extranjero.

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