Viviendo como blanco de sospechas

Trayvon Martin se encontró como blanco de “sospechas” y de perfilamiento racial. Le costó la vida que le quitó un individuo enfermo, lleno de odio basado en un concepto falso de su superioridad moral.

Durante el año, que yo estaba en santuario en mi iglesia en Chicago, resistiéndome a ser deportada y separada de hijo, un ciudadano estadounidense, fui el blanco de cientos de artículos y versiones televisivas, entre ellos muchas opiniones llenas de odio. No es una experiencia muy agradable cuando gente que te odia sin conocerte te sujeta a sus interpretaciones e insultos.

Por naturaleza soy una persona muy reservada pero sentí una necesidad de definirme para el público. Cuando te perfilan así, cuando personas que no te conocen, dicen cosas horrorosas que te ponen bajo sospechas, tu alma se encuentra en una sombra. Yo creo que esto explica la letra de la música “rap” de los jóvenes afronorteamericanos y latinos que tienen que soportar, todos los días, estas sospechas y este perfilamiento. Están diciendo: “Ustedes no saben quién soy. Bueno, esto es quién soy”.

En mi primera declaración a la prensa desde el santuario, dije “No soy terrorista, no soy criminal. Soy madre”. Millones de indocumentados viven todos los días bajo la sospecha que son criminales. Millones de jóvenes Afroamericanos y latinos también viven bajo la sospecha de que son criminales.

El gobierno de los Estados Unidos detiene y deporta a 1,400 personas cada día. Su crimen fue cruzar una frontera abierta y aceptar los empleos que se les ofrecieron. Cuando ya éramos demasiados, decidieron expulsarnos. Nos arrestaron y nos separaron de nuestros hijos. Para justificar sus acciones, nos calificaron como criminales.

Los Estados Unidos ha encarcelado una mayor proporción de su población que cualquier otro país en el mundo, y la mayoría de los encarcelados son afroamericanos y latinos. Es el país que ha logrado criminalizar a más de sus propios habitantes que cualquier otro. Es una nación definida por la criminalización, que ha ocupado el lugar de la segregación racial.

En vez de aceptar la responsabilidad por la desocupación y el creciente narcotráfico en sus ciudades, que son las causas de la violencia, culpa y dirige las sospechas a todos los jóvenes afroamericanos y latinos. En vez de aceptar la responsabilidad de haber creado un sistema de mano de obra barata e indocumentada que ha estimulado la economía, criminaliza a los mismos trabajadores que tanto ha estado explotando. Y al mismo tiempo dice que es el país más grandioso en el mundo con la mejor democracia y el mejor sistema de justicia. La verdad es que es una nación que justifica y sostiene la desigualdad por medio de criminalizar a sus trabajadores, sus pobres y su juventud.

Puedo escuchar el grito de alma de Trayvon Martin en aquellos momentos antes de morirse, enfrentado por este autodefinido soldado de sospechas y criminalización, “¿Por qué me estás siguiendo? No soy delincuente. Soy un hombre, un hombre joven afroamericano. Tengo amigos, una familia, un futuro”.

Trayvon, estarás presente con nosotros. Vives en nuestros corazones y siempre vivirás en nuestras luchas como en las lágrimas de tu madre. Por tu causa no haremos entre nosotros lo que otros nos hacen. Vamos a unirnos a favor de la justicia, y obtendremos justicia.