Hay que detener la alta tasa de mortalidad entre latinos

Hay que detener la alta tasa de mortalidad entre   latinos
de acuerdo versiones un salvadorreno de 19 anos cayo de un andamio mientras trabajaba, en el piso 12 en un edificio hubicado en la avenida segunda entre la la calle 42 y 43 foto alex vros EDLP 9-28-06
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Las muertes recientes de seis personas y las lesiones de otras 13 en el colapso de un edificio en Philadelphia nos presenta la realidad de los peligros que enfrentan todos los días los trabajadores en la construcción y aquellos que viven o trabajan cerca de los lugares bajo construcción.

Nuevas estadísticas de la Administración para la Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) señalan que en la ciudad de Nueva York el año pasado, el 75% de todas las muertes relacionadas con el trabajo ocurrieron en construcciones y el 72% de las muertes en construcciones ocurrieron en lugares sin programas de capacitación y seguridad de alto nivel, aprobados por el estado.

OSHA también reportó que los inmigrantes, trabajadores latinos y otros que no dominan el inglés, están expuestos a un riesgo significativamente mayor de perder la vida en el trabajo que los otros trabajadores.

Esto es inaceptable. El trabajo de construcción es fuerte y puede ser peligroso, pero las muertes en la construcción pueden evitarse.

En el 2012, expertos federales de seguridad y salud realizaron 741 inspecciones de construcción y emitieron más de 1,000 violaciones serias, deliberadas o repetidas y evaluaron cerca de $3.5 millones en penalizaciones a los empleadores en la ciudad de Nueva York.

Lamentablemente, la realidad es que cuando la ciudad de Nueva York otorga subsidios, descuentos fiscales, propiedad pública y otros incentivos a los desarrolladores de bienes raíces, no se les exige a los contratistas seleccionados para llevar a cabo estos proyectos proporcionar un entrenamiento adecuado a sus empleados para protegerse a sí mismos y al público de cualquier daño.

La ciudad ni siquiera descalifica a los contratistas irresponsables, a los que se les ha prohibido construir escuelas públicas, carreteras y puentes, de construir proyectos subsidiados por los contribuyentes para proyectos como viviendas económicas y desarrollos económicos.

Las políticas y los recursos de la ciudad deberían promover los mejores resultados para nuestros residentes y trabajadores —no hacerse de la vista gorda de las empresas que ignoran nuestras leyes.

Los funcionarios de la ciudad deberían por los menos exigir las mismas normas para aquellos proyectos privados que reciben subsidios de los contribuyentes tal como se aplican a los proyectos públicos que también son financiados por todos nosotros.

es presidente de Build Up NYC