No es fácil descifrar

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Burbujas

Don Joaquín Sordo, de Los Ángeles, me escribe diciendo que ha leído esta columna por años y que sigue sin poderme “descifrar”, porque cambio de opinión.

Me hace preguntas, entre ellas: “¿Es usted de derecha o de izquierda? ¿Le molestan los ricos y los políticos? ¿Por qué defiende tanto a los inmigrantes ilegales? ¿Usted no critica lo que dice?

He dejado en el tintero muchas preguntas más y espero que con mi respuesta don Joaquín y otros amables lectores me puedan “descifrar”.

No me gusta escribir sobre mí. Me parece indebido; así que perdón por hacerlo hoy.

Cargo demasiados años como para ser fácil de “descifrar”. He sido moldeado a través de mi vida por muchas circunstancias vividas en distintos países del mundo; en la Alemania de Hitler, la Cuba de Castro, en Venezuela durante el fracasado golpe de estado de Chávez, y por supuesto en México, en el que por mis posiciones oficiales y personales traté de cerca tanto a Echeverría, como a López Portillo, y al presidente gris de la Madrid, a Carlos Salinas y a Fox, así como a varios gobernadores y a funcionarios cuyos nombres prefiero ignorar. La violencia y la corrupción que tiene presa a México también afectan mi pensar.

Mis experiencias y observaciones me volvieron alérgico al mundo político y me convirtieron en un amante de la libertad individual y de expresión, en respetuoso del valor de la vida humana y de la opinión ajena.

Lo mucho que he vivido me hace un hombre más sensible a actitudes discriminatorias, violentas y a las deshonestidades políticas, sean estas en lo económico (raterías) o en lo ideológico (político de conveniencia).

Por supuesto que soy el primero en criticarme; hay cosas que lamento haber dicho o hecho.

A veces critico cosas, acciones o ideas que años atrás me parecían excelsas y se debe simplemente a que he cambiado de opinión.

En el casi siglo de mi vida este mundo ha cambiado desde el radio de galena hasta la exploración de Marte. He tratado que esos adelantos no me rebasen mucho y de no perder mi capacidad de admirar el potencial y la creatividad de la mente humana.

Por otro lado rechazo el crimen, la brutalidad con que se asesina, y la terrible ambición económica y de poder.

Si todo cambia, no veo por que no pueda cambiar yo también.

Es complicado y muy interesante ser viejo y seguir caminando analizando hechos, deseando poder participar en crear un futuro mejor para las nuevas generaciones.

Creo entender por qué sea yo difícil de “descifrar”.

Don Joaquín: Yo no soy ni de derecha ni de izquierda. Tengo dos manos y ambas son importantes, especialmente cuando se complementan. Si decir esto es crítica política, que así sea.

No me molestan los ricos cuando esa riqueza es producto de su trabajo o ingenio; a esos ricos los admiro. Me molestan los que se hacen ricos con deshonestidades ya sea en la política o en el sector privado y me molesta también que la sociedad le abra tan fácilmente la puerta al dinero, sin importar su procedencia.

Critico a ciertos políticos que han convertido una actividad que debería ser de servicio a la sociedad en una carrera de beneficio personal, no siempre honesta. Critico a los políticos que mendigan por los votos y una vez electos actúan como si las necesidades de los votantes no existieran; creen que solo ellos son importantes.

Nunca he defendido un inexistente derecho a inmigrar a este país sin documentos, pero sí que los indocumentados sean tratados humanitariamente al ser detenidos.

He defendido, y lo seguiré haciendo, a todos esos jóvenes, hijos de inmigrantes indocumentados que llegaron aquí de niños, y que no violaron ninguna ley al ser traídos por sus padres. Insisto que sean tratados como si hubieran nacido aquí considerando que es el único país que conocen y su verdadera patria.

Estoy en contra de separar a padres de sus hijos, si estos nacieron aquí y alguno de sus padres es indocumentado. ¿En que código moral cabe esa separación?

No se debe convertir a un niño en huérfano por una violación de ley de alguno de sus padres. Tampoco se le puede abandonar en otro país si acompaña a sus padres al ser estos deportados. En ese caso se le priva, a ese niño estadounidense de educación, y se le condena a la pobreza.

Como puede ver don Joaquín, en ningún momento defiendo un inexistente derecho a venir a este país en forma ilegal.

Ahora a lo actual: Hay millones de indocumentados que ya están aquí y otros (menos que antes) que siguen llegando. Son dos problemas que hay que resolver en forma distinta, entendiendo que es imposible deportar a todos los que están aquí.No se sabe quienes son ni donde viven.

Creo que muy poco puede hacerse para conocerlos a todos en tanto no se suspenda temporalmente la deportación, excepto, claro, de criminales, que por cierto son porcentualmente muy pocos de esos “milones”.

Los dos problemas que menciono no pueden resolverse con ideología política, como lo pretenden algunos republicanos, ni condicionar la regularización de los que ya están aquí a que no vengan más.

Don Joaquín: si con lo dicho me “descifra” que bien, si no, lo intentamos en otra ocasión.