Caro, la cuenta pendiente

Rafael Caro Quintero, en prisión.

Rafael Caro Quintero, en prisión. Crédito: Archivo / Reforma

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En menos de ocho meses, el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha dado claras señales de que, al menos en materia de justicia, continuará con las mismas prácticas de corrupción y abuso de poder que caracterizaron al viejo PRI durante 71 años.

Hace unos días, la exoneración total de Raúl Salinas de Gortari, el hermano del ex presidente Carlos Salinas acusado de asesinato y enriquecimiento ilícito, despertó la indignación de la ciudadanía.Y ahora la sociedad está igualmente consternada por la liberación prematura de Rafael Caro Quintero, el fundador del cártel de Guadalajara acusado de múltiples crímenes, entre ellos el de haber secuestrado, torturado y asesinado al ex agente de la CIA, Enrique “Kiki” Camarena en 1985.

El narcotraficante fue liberado el pasado 9 de agosto tras cumplir 28 años en la cárcel. Originalmente se le había sentenciado a 40 años, pero un juez de Jalisco decidió liberarlo antes bajo el argumento de que Camarena no era un diplomático y, por lo tanto, su asesino no debería haber sido enjuiciado por una corte federal sino estatal.

En ambos casos ha quedado demostrado que el nuevo Gobierno mexicano no tiene la menor intención de terminar con la corrupción del sistema judicial. Sin embargo, el asunto de Caro Quintero podría resultar especialmente complicado para el Gobierno de Peña Nieto por un factor adicional: reabre una vieja herida en Estados Unidos.

Al darse a conocer la excarcelación de Caro Quintero, la DEA se aprestó a difundir un comunicado que no deja la menor duda de que el caso está lejos de haberse olvidado: “Todos los días nos acordamos del último sacrificio que pagó el agente especial Camarena, y la DEA de manera vigorosa continuará sus esfuerzos para garantizar que Caro Quintero enfrente en Estados Unidos los cargos por los crímenes que ha cometido”.

A la par del comunicado, en la lista de los criminales más buscados, la DEA colocó en primer lugar a Caro Quintero, antes que a otros capos tan peligrosos como Joaquín “El Chapo” Guzman, Ismael “El Mayo” Zambada o Vicente Carrillo Fuentes.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos, por su parte, ha indicado que buscará extraditar a Caro Quintero para que enfrente aquí a las autoridades.

En este contexto, sera interesante ver cuál será la reacción del Gobierno de Peña Nieto. ¿Acatará sin chistar el fallo del juez estatal que liberó a Caro Quintero? ¿Buscará que el capo pague en México las cuentas pendientes o cooperará con Estados Unidos para extraditarlo?

Por lo pronto, una cosa sí es segura: la Administración de Barack Obama no descansará hasta ver nuevamente tras las rejas a Caro Quintero y, si el Gobierno de México no coopera, la relación bilateral sufrirá las consecuencias.

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