Egipto y Chile

Sigue a El Diario NY en Facebook

Egipto es una tragedia. Más de quinientos han muerto. Las Fuerzas Armadas gobiernan el país. Los derechos civiles han sido suspendidos. Las consecuencias de los últimos días reverberan por años.

Pero en las Américas es una tragedia distante. Es cierto que los EE.UU. juega un papel: Washington apoya al las Fuerzas Armadas para mantener la paz entre Egipto e Israel. Pero pocos en Washington se engañan pensando que pueden influenciar los generales en Cairo o los dirigentes del la Hermandad Islámica.

Sin embargo, hay un paralelismo latinoamericano con lo que ocurre en Egipto. Aunque no es un paralelismo muy preciso, ofrece una forma de apreciar lo que está por desencadenarse en Egipto. Es un panorama desalentador. Y uno que le da una voz moral a los que sufrieron bajo los militares en latinoamérica.

En septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas chilenas desplazaron al gobierno de Salvador Allende, el primer presidente socialista elegido en Latinoamérica. Así comenzaron 17 años de régimen militar en Chile.

Fue un golpe popular. Allende había perdido control, y la sociedad chilena sufría de una tremenda conmoción e incertidumbre. Muchos chilenos estaban dispuestos a aguantar a un régimen militar si traía estabilidad y prometía restaurar la democracia en un futuro cercano. En Washington hubo alivio entre los que temían que Allende representaba una puerta a Latinoamérica para la Unión Soviética.

Cuatro décadas después del golpe, es difícil justificarlo. Trajo orden social, pero a un costo extremadamente alto. Los militares también resultaron capaces de producir una crisis económica. Y la supuesta influencia malévola de la Unión Soviética fue ilusión más que verdad.

Pensé en Chile el día del golpe en Egipto. Pensé en Chile cuando el presidente Barack Obama reveló que los Estados Unidos seguiría prestando apoyo militar a Egipto.

Y pienso en Chile cuando trato de imaginar el futuro en Egipto, un futuro que quizás sea estable, pero sin derechos civiles y lleno de temor a una amenaza mas ilusoria que real.