Para sobrevivir hay que evolucionar

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Paul Ryan, congresista republicano de Wisconsin, puede oferecer a su partido dos o tres lecciones para evitar no ahuyentar a los votantes latinos.

Ryan fue candidato vicepresidencial junto a Mitt Romney, cuya plataforma migratoria se centró en la autodeportación y la promesa de vetar el Dream Act. Los resultados fueron aparatosos. Sólo 27% de los latinos votaron por el binomio Romney-Ryan.

Ahora emerge como una de las figuras clave en la lucha por una reforma migratoria con vía a la ciudadanía en la Cámara de Representantes. Trabaja con congresistas demócratas, como el de su vecino estado, Illinois, Luis Gutiérrez, buscando consenso en inmigración.

Sus motivaciones son bastante obvias. Sus propias aspiraciones presidenciales y su convencimiento por experiencia de primera mano, entiende que la reforma migratoria es un arma para ir enmendando la maltrecha relación de su partido con los votantes latinos.

Ryan entiende el efecto político de la reforma en los esfuerzos del Partido Republicano para cretomar la Casa Blanca.

Y lo ha entendido por su experiencia como aspirante a la vicepresidencia y por el cambio demográfico en su propio patio. El Distrito 1, al que Ryan fue electo en 1998, tiene la segunda mayor concentración de latinos en el estado de Wisconsin, un 9%. De los votantes registrados en su distrito, apenas 4% son hispanos. Los latinos representan 6% de la población de Wisconsin y de los aproximadamente 335,000 hispanos que allí residen, y 130 mil son elegibles para votar.

Pero el también presidente del Comité cameral de Presupuesto entiende el peso de la mano de obra inmigrante en algunas de las industrias clave de su estado y de su distrito, como por ejemplo el sector lechero.

Rannia Coronado quien reside en el Distrito 1 de Ryan, es una activista de la organización Youth Empowered in the Struggle (YES), rama juvenil de Voces de la Frontera.

“Estoy contenta de que Paul Ryan esté apoyando el camino a la ciudadanía”, dijo Cornonado. Pero le preocupa que ese camino sea de 15 años, mientras se destinen tantos recursos a una frontera que está más que resguardada, y que las deportaciones sigan separando familias.

Y es que la historia de ciertos legisladores de Wisconsin con los inmigrantes ha sido controversial.

Fue otro congresista de Wisconsin, F. James Sensenbrenner, quien propuso el proyecto HR 4437, mejor conocido como la Ley Sensenbrenner, que criminalizaba a los indocumentados y a quienes los ayudaran, incluyendo a religiosos. En el 2005 la Cámara Baja aprobó la medida que fue el detonante para las manifestaciones de 2006 a favor de una reforma integral y la movilización de votantes latinos a las urnas.

Ryan apoyó la Ley Sensenbrenner en el 2005; votó en contra del Dream Act en el 2010; y en el 2012, como aspirante vicepresidencial, defendió la plataforma migratoria de Romney que hundió al binomio republicano entre los votantes latinos. Sus propuestas fiscales, entre ellas la privatización del Seguro Social y reducciones al Medicare, alarman a sectores hispanos.

Ryan parece estar evolucionando o revisitando sus orígenes sobre inmigración. Busca redimirse, y en el proceso lograr que su partido sea más competitivo por el voto latino a nivel nacional. La interrogante es si el liderazgo republicano cameral facilitará o entorpecerá esos esfuerzos.