Mala puntería con el control de armas

Una propuesta de ley sometida para hacer público el registro de convictos por de armas de fuego tiene buenas intenciones pero poco juicio. Más importante aún es el hecho de que no hay estudios o datos que demuestren su eficacia.

La propuesta por el concejal de Queens Peter Vallone Jr., a petición del presidente del condado de El Bronx Rubén Díaz, hijo.

Si se hace Ley, la medida haría público el registro que ya el NYPD utiliza para monitorear a estos ofensores. Cualquier persona con acceso a Internet tendría acceso a la misma información.

Rubén Díaz Jr., al igual que el concejal Vallone Jr., tiene la meta de combatir la amenaza de las armas ilegales utilizadas por los delincuentes violentos que aterrorizan a nuestros vecindarios. Su posición es que un registro público ayudará a disuadir a la delincuencia.

Aunque la propuesta sería la primera de este tipo en la nación, esta sigue la lógica del registro de ofensores sexuales. Pero esto representa un fallido criterio para frenar la violencia por armas de fuego. De acuerdo a estudios académicos de diferentes universidades como Columbia y la Universidad de Chicago encontraron que los registros de crímenes sexuales no reducen las tendencias delictivas, o las tasas de reincidencia de delitos sexuales.

Son dos crímenes completamente diferentes. Uno está cimentado por problemas sicológicos y causas científicas y médicas. El otro por factores que desencadenan este comportamiento. En un estudio por el Departamento de justicia cuando se hizo un sondeo entre delincuentes por armas de fuego todo compartían ciertas características como: asistencia gubernamental, poca educación, ambiente familiar rodeado de drogas alcohol y abuso.

Un problema de mayor importancia con la propuesta es que los individuos que ya cumplieron su sentencia y pagaron su deuda a la sociedad, enfrentar consecuencias extendidas una vez salgan de la cárcel. Imponiendo más barreras a aquellos que busquen reintegrarse a la sociedad de una manera productiva y limpia.

Una población que es predominantemente afroamericana y latina, asumirían la carga más pesada para garantizar acceso a empleos y vivienda.

Aunque bien intencionadas son las políticas de registro de criminales públicas, considerando la devastación causada por las armas de fuego, estas son de ineficientes y precipitadas. Políticas como éstas dan una falsa sensación de seguridad pública. Se necesita una propuesta de más de dos páginas que no esté basada por frustración. Se necesita espacio para un diálogo y análisis con todas las partes pertinentes.

Aplaudimos la mano dura contra todo aquel que cometa un crimen a mano armada. Pero las personas a cargo y favor de esta medida deben buscar la manera de ofrecer más oportunidades para ofrecer a la juventud en riesgo y no invadir sus oportunidades a empleos, educación y un futuro manchado por la opinión pública.