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Allanamiento a secta revela corrupción policial en RD

A un año de la redada en La Mulata III, donde se encuentra la Academia para la Salud Futura, autoridades investigan alegaciones de robo y abuso por parte de oficiales

Residencia en la zona de Sosúa donde se realizó la intervención contra la Academia para la Salud Futura. En la foto, Klaus Müller, miembro de la secta.

Residencia en la zona de Sosúa donde se realizó la intervención contra la Academia para la Salud Futura. En la foto, Klaus Müller, miembro de la secta. Crédito: Archivo / AP

SOSÚA, República Dominicana — La Policía irrumpió arma en mano, en agosto de 2012, en una residencia de la exclusiva zona turística de Sosúa, en República Dominicana, mató a una persona en la operación y declaró que había asestado un duro golpe a la peligrosa Academia para la Salud Futura bajo sospecha de trafico de órganos humanos.

En la redada al complejo residencial La Mulata III no se halló indicio alguno de lo anterior, pero las autoridades sostienen que se dieron cuenta de que algo estaba pasando detrás de las puertas de la Academia, de la que forman parte varias decenas de expatriados mayormente alemanes y cuya página de internet alerta contra los ovnis, el gobierno estadounidense y una inminente agitación mundial.

Lo que es más grave todavía, confiscaron un arsenal que incluía armas de grueso calibre, como dos fusiles de asalto M16, seis pistolas calibre 9 milímetros, siete escopetas, 16 chalecos antibalas, cinco rifles y una granada, además de armas deportivas y algunas para practicar pinball.

Un juez dijo que hay suficiente evidencia como para juzgar al líder del grupo, Peter Brunck, de 62 años, y a su hijo Daniel Roland, por posesión ilegal de armas y rebelión. Podrían ser sentenciados a diez años de cárcel y no se descarta que se les radiquen más cargos.

Casi un año después de la intervención, los policías involucrados en la operación están también en la mira de los fiscales.

Las autoridades investigan denuncias de que los agentes golpearon a Brunck y a su hijo mientras estaban esposados, le dispararon a un jardinero que estaba desarmado y se robaron $1, 5 millones en efectivo y bienes confiscados.

“Eso fue un saqueo, un robo” por parte de los agentes policiales, aseguró a The Associated Press José Carlos González, abogado de Brunck. “Arrancaron las cajas fuertes que estaban incrustadas en las paredes”.

Ulrich Mühl, vocero del grupo de expatriados, niega que ocurriesen cosas siniestras en el complejo de 22 suntuosas viviendas. “La idea básica es darle a la gente un sitio donde hacer… una vida espiritual, tranquila, que les permita buscar la verdad”, expresó, agregando que los miembros estaban armados por temor a la delincuencia.

“No somos criminales”, afirmó Mühl. “Nada de lo que se dice de nosotros ha sido confirmado, ni puede serlo, porque son todas mentiras”.

La presencia de armas combinada con una visión apocalíptica, sin embargo, tiene preocupados a muchos.

La página de la Academia, escrita en alemán, dice que el planeta “se está deshaciendo de los escombros que hay en la superficie” y menciona aspectos de la crisis financiera mundial, a extraterrestres y la próxima caída del “inhumano” gobierno estadounidense.

Klaus Müller, un exparticipante que aún vive dentro del complejo, dijo que Brunck había pronosticado un fin catastrófico para el mundo en agosto del 2012 y había acumulado comida, armas y equipo, incluida una ambulancia, en el complejo de Sosúa, 225 kilómetros (140 millas) al norte de Santo Domingo.

A todos en el complejo, sin importar su edad, se les exigía que aprendiesen a usar las armas, aseguró.

La investigación judicial sobre las supuestas actividades clandestinas del líder y su organización comenzó cuando Muller y otros cuatro exmiembros de la secta denunciaron que en sus preparativos para un eventual fin del mundo o una catástrofe global en agosto del 2012, la Academia había traído de contrabando a República Dominicana armas de grueso calibre en furgones de alimentos y en ambulancias.

“Esta gente no vive en la realidad”, dijo Müller a la AP, aludiendo a las aproximadamente dos docenas de familias que viven en el lugar. “Tienen una realidad fingida, una realidad construida por la mente del señor Brunck”, agregó el entrevistado, cuya residencia se ubica justo frente a la vivienda del jefe del grupo, a quien llama “el gurú” y “máximo führer”.

“Compraron armas de todos los calibres, proyectiles, cartuchos, pertrechos militares, comida para almacenas por varios días y se instalaron servicios de guardia interior en el complejo”, aseguró Müller.

Imágenes filmadas con las cámaras de seguridad del complejo durante el allanamiento, suministradas por la secta, muestran a policías con trajes blindados que ingresan al complejo de casas estilo español, con techos de tejas. Varios oficiales aparecen golpeando y pateando a Brunck, quien discute con ellos hablando un español con acento alemán. A poco de iniciada la operación suenan disparos. La policía mató a tiros a uno de los miembros de la secta, Peter Dittrich, y arrestó a su esposa, que supuestamente les disparó.

Dos altos oficiales han sido suspendidos por las agresiones físicas a los inmigrantes y los fiscales sospechan que otros 11 agentes también robaron. Tres agentes fueron acusados de usar la fuerza sin provocación. De ser hallados culpables, varios policías podrían terminar cumpliendo sentencias más largas que las de los dos alemanes.

Las denuncias de irregularidades por parte de la Policía dominicana son frecuentes. Varios oficiales de rango han sido acusados en años recientes de ayudar a narcotraficantes. En noviembre se produjo la manifestación de protesta más grande en varios años, motivada en parte por la muerte de un estudiante desarmado baleado por un oficial. Un informe de Amnistía Internacional del 2011 indicó que la agente mató a más de 2,000 personas entre el 2005 y el 2010.

El procurador general Francisco Domínguez Brito dijo desconocer lo que pasó con parte de los artículos que según los alemanes fueron confiscados.

María Magdalena Lauer, una profesora que reside con su esposo Peter Lauer en La Mulata III, asegura que los uniformados se llevaron sus tarjetas de crédito y tiene los estados de cuenta que muestran gastos en tiendas de cómputo posteriores al allanamiento.

“Eso indudablemente desdice mucho de nuestra institucionalidad”, argumentó Domínguez Brito. Advirtió que “si alguien dentro de la policía nacional cogió lo ajeno, tiene que ser sancionado”.

Alba Núñez, fiscal de Puerto Plata y quien ordenó el allanamiento ante supuestas actividades ilícitas, anunció que entregará a más tardar en septiembre su investigación y presentará los cargos contra varios agentes.

Dijo a la Associated Press que hubo un “robo grave” por parte de los policías, que podría conllevar penas de hasta 20 años” de cárcel.

La Procuraduría General pidió, a mediados de agosto, el arresto de dos coroneles y un teniente, a quienes juzgará por la muerte a balazos de Peter Dittrich, la golpiza a Brunck y a su hijo y por balear al jardinero.

Núñez, por otra parte, insistió en que los alemanes no son santos.

“Los nacionales alemanes se han querido vender como las víctimas, (pero) no lo son tanto. Han cometido ilícitos muy graves, violaciones muy graves a la ley penal dominicana”, expresó Núñez.

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