Scott Stringer para Contralor

Scott Stringer para Contralor
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Como Presidente del condado de Manhattan, Scott Stringer ha cumplido con los objetivos que se propuso llevar a cabo. Por ejemplo, reestructuró las juntas comunitarias de tal manera que estén basadas en mérito y no en conexiones políticas. También vigiló los servicios de la Ciudad y emitió un reporte sobre las inspecciones en los elevadores. Esto puede sonar como algo menor, pero para miles de residentes en vivienda pública que necesitaban una voz que luchara por sus necesidades, fue algo crítico.

Meses atrás no había señales de una verdadera contienda por la Contraloría y se daba por sentado el puesto para Stringer. Sin embargo, la aparición en escena de Eliot Spitzer cambió el panorama.

Esta competencia surgió para bien porque obligó a Stringer a embarcarse en una verdadera campaña. La contienda ha permitido que un rival desprestigiado saque a flote su trabajo visionario, desde identificar problemas como ‘parar y revisar’ (Stop and Frisk), mucho antes que otros políticos desafiaran la práctica policial, hasta el cabildeo de una licencia de conducir para indocumentados.

Esa es la clase de un liderazgo con audacia que se necesita en un funcionario electo —alguien que presione para defender a las comunidades vulnerables.

Sin embargo, a pesar de que Spitzer es audaz, carece de algo esencial —el poder abrir canales de diálogo en la mesa de negociación, una habilidad que a Stringer le va como anillo al dedo.

El Contralor maneja el fondo de pensiones y trabaja con docenas de fideicomisarios. También está a cargo de investigar las finanzas de la Ciudad, de detectar fraudes y de ver donde se están destinando los recursos.

Stringer se ha comprometido a monitorear y auditar a los desarrolladores urbanos —que por lo general hacen de las suyas— y a poner al alcance del público su información.

También ha dicho que evaluará el progreso de los programas de aprendizaje de inglés de una manera acuciosa. No sólo por el lado de resultados sino a través de recursos dedicados a esos estudiantes.

Es verdad que Stringer respaldó la extensión de términos, una maniobra política que impulsó Mike Bloomberg y un asunto ampliamente criticado por este diario ya que fue algo antidemocrático.

Pero llegamos a la conclusión que Stringer trae consigo más ventajas que inconvenientes, lo que lo hace el mejor candidato para este cargo.