Pérdida de sede olímpica no es una derrota para los turcos

Tras el triunfo de Tokio como sede de los JJOO de 2020, muchos turcos no sienten la derrota de su candidata, Estambul, como una gran pérdida, aunque este asunto evidencia la creciente polarización de la sociedad turca.
Pérdida de sede olímpica no es una derrota para los turcos
La decepcionada delegación turca en Buenos Aires.
Foto: AP

Ankara.- Aquellos que imploraban conseguir los Juegos y que se reunieron en la plaza Sultán Ahmet de la ciudad, recibieron entre llantos la noticia a través de una pantalla y se abrazaron unos a otros con tristeza, mientras que los que rechazaban que Estambul fuera sede celebraron una “derrota” que les supo a “triunfo”.

Los gobernantes turcos intentaron devolver el ánimo a los entristecidos ciudadanos con el anuncio del ministro de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, de que “no tener los Juegos Olímpicos en Estambul no supone una pérdida para Estambul sino una pérdida para los Juegos Olímpicos“.

La “pérdida” para los defensores de Estambul 2020 era en realidad que la decisión del Comité Olímpico Internacional no se había basado en criterios objetivos sino en prejuicios contra Turquía.

“No se trata de que Estambul no pudiera ganar, sino de que ellos no le dieron (los Juegos) a Estambul sino a Tokio. Ningún país islámico ha podido albergar los Juegos hasta el día de hoy. ¿Por qué? No hay ninguna respuesta racional a esta pregunta. No puede ser solo la falta de criterio”, reflexionó el diario islamista Zaman esta semana.

La consigna de “Nosotros no hemos perdido, ellos perdieron” fue rápidamente aceptada por los círculos simpatizantes del gobierno y por el diario islamista “Akit”, que tituló “Los JJOO se fueron pero 30,000 millones se quedan en el bolsillo“.

Sin embargo, algunos en el gobierno no están a favor de guardar el dinero en el bolsillo.

“Nuestra visión con los deportes continuará aunque no se nos concedieran los JJOO. Todos los proyectos de inversión enmarcados en el presupuesto para los Juegos serán ejecutados”, declaró el ministro de Juventud y Deportes, Suat Kilic

Aquellos que ya estaban contra Estambul 2020 destacan ahora que el gobierno pretendía de hecho hacer un mal uso de los Juegos para realizar macroproyectos de urbanismo que hubiesen destruido la ciudad de forma irrevocable.

Por esta razón, se organizó incluso la campaña “Boicot 2020“, liderada por arquitectos y planificadores de la ciudad.

El excesivo uso de la fuerza por parte de la policía durante las protestas del parque Gezi en mayo y junio pasado llevaron a los ecologistas a integrarse en ese mismo grupo.

Ali Turan, arquitecto y activista de “Boicot 2020”, afirmó: “nos han llenado tanto de gas pimienta que no nos queda espacio para el espíritu olímpico. Esta ciudad debería aprender a valorar a su propia gente y a su entorno antes de prometerle nada al mundo”.

Según los críticos, construir un estadio olímpico cerca del Bósforo, destruir los Bosques de Belgrado para un velódromo y levantar la Villa Olímpica al norte de la ciudad hubiese significado “un robo para la ciudad en favor del capitalismo global”.

Si estas enormes construcciones pudieran ser interrumpidas, la gente quizá aceptaría una propuesta de Sadik Yakut, vicepresidente del parlamento turco.

“A pesar de cumplir con todos los criterios, ellos no nos dieron los Juegos Olímpicos. Vamos a organizar los Juegos Olímpicos de los países turcos y musulmanes“.

“No importa cuánto discuta la gente, la pérdida de Estambul fue una vergüenza para el gobierno del primer ministro Erdogan”, declaró el profesor Tarik Sengul, politólogo de la Universidad Técnica de Oriente Medio en Ankara.

“El gobierno estaba afrontando serios problemas en política nacional y extranjera, y la historia de éxito económico está casi agotada”, señaló en declaraciones a Efe.

“Estambul estaba llamada a convertirse en una ciudad mundial y el centro de Oriente Medio. Triunfar en su carrera por los JJOO hubiera supuesto una suerte de respiro para el gobierno ante todas las presiones provocadas por los problemas económicos y políticos. Pero esto no le ha funcionado“, concluyó el catedrático.