Nueva crisis económica en Argentina

Hace 100 años, Argentina tenía una de las siete mayores economías del mundo. Hoy día, una nación inmensamente rica en recursos naturales tiene una de las economías más inestables del hemisferio.

Por décadas los argentinos han tenido que enfrentarse a la hiperinflación. Es un mal recurrente en el país cuyos gobernantes insisten en gastar más dinero del que tienen en el presupuesto. Imprimen billetes y le quitan ceros. Un billete de mil pesos hoy es igual a uno de 10 mañana. Este es el peligro que corren los países que ignoran lo que deben a sus acreedores en el mundo.

Hoy, Cristina Fernández de Kirchner, una peronista, es presidente y una vez más los gobernantes tratan de mantener la débil economía a flote. El lunes pasado, 24 horas antes de que la presidenta tuviera que operarse de un hematoma en el cerebro, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que Argentina tenía que pagar el monto completo de su deuda a sus acreedores.

En este caso eso equivaldría a pagar mil cuatrocientos millones de dólares. Fernández insiste en que la deuda Argentina se va a pagar como lo ha hecho en el pasado – el 30% de monto de la misma. Así lo ha hecho ya dos veces en lo que va de siglo.

Los galenos que operaron a la presidenta dicen la operación de dos horas de duración había tenido éxito. Los médicos habían dicho que la presidenta tendría que estar en reposo absoluto por un mes. Ahora dicen que puede necesitar más tiempo de reposo.

Eso significa que Fernández no podrá hacer campaña para los candidatos de su partido en los comicios de 27 de octubre. Es posible – y algunos analistas dicen que probable – que los peronistas pierdan la endeble mayoría que tienen en el congreso.

Y mientras la presidenta esté de reposo su cargo lo ocupara el vicepresidente Amado Boudou. Eso es lo que dice la constitución argentina. El único problema es que Boudou está siendo investigado por cargos de corrupción.

Todo esto transcurre en un momento crítico para el país, para los argentinos y para los inversionistas que han puesto su dinero en bonos argentinos. La agencia de análisis financiero Moody’s dice que los bonos argentinos hasta hace poco estaban clasificados como bonos B3, o sea que tienen un riesgo seis veces mayor que los bonos de los países que pagan sus deudas a tiempo. En marzo fueron devaluados nuevamente a la categoría Caa1, a la par con la clasificación de Cuba y Belice.

Moody’s explicó que hacía esto para contrarrestar el peligro que el país no pague su deuda. La prima de estos bonos a cinco años son las más altas del mundo.

Es muy triste ver a los países pobres pasar por esta miseria. Pero es inaceptable que esto ocurra en un país rico donde los gobernantes llevan al país al borde de la quiebra.

La lección es obvia. Los países ricos que no quieren pasar por las mismas miserias tienen que tomar las riendas de la economía y asegurarse que no van a gastar más dinero del que tienen.

Hay que entender que Argentina era un país rico. La posibilidad de que lo ocurrido en dicha nación se repita en Estados Unidos es remota. Pero no debemos de olvidar que en su momento, Argentina tenía una de las siete economías más ricas del planeta.

Guimar123@gmail.com