Falta seriedad en Washington

Falta seriedad en Washington
El presidente Barack Obama durante una conferencia de prensa donde habló del cierre del gobierno.
Foto: ap

En Washington están jugando un juego con una lógica extraña, porque para ganar este juego lo lógico es convencer a los demás que estas dispuesto a hacer algo ilógico.

Los republicanos nos dicen que si no consiguen sus demandas –el fin de Obamacare, menos gastos, y otras reformas– están dispuestos a forzar un incumplimiento de los pagos sobre bonos del tesoro de los EE.UU., lo que provocaría una masiva crisis financiera.

Es como si mi esposa me dijera: si no lavas los platos, no voy a dejar que pagues la hipoteca, aún si la consecuencia es que perdemos nuestra casa. Es una amenaza irracional, porque las consecuencias serían terribles para mi pero para ella también. Pero si ella logra convencerme de que está loca, prefiero lavar los platos.

Los republicanos quieren convencernos de que están locos. ¿Lo están? ¿Se atreverían a provocar una crisis financiera global si no consiguen sus demandas?

Es difícil saber. Hay republicanos que nos aseguran que es inconcebible un incumplimiento, entre ellos el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner.

Pero otros claramente entienden la lógica ilógica del juego. Nos aseguran que si no consiguen sus demandas, no dejarán que el gobierno contrate más deuda, lo que tarde o temprano resultaría en un incumplimiento.

Mientras tanto, republicanos de ambos géneros muestran asombro frente a la vertiginosa caída de su popularidad.

Y eso me asombra. Si los republicanos quieren que se los tome en serio, se tienen que comportar con seriedad. Pero es difícil tomar en serio a un republicano que me amenaza con una crisis financiera y a la vez me asegura que nunca habrá una crisis. También es difícil tomar en serio a un republicano que claramente está dispuesto a provocar una crisis porque carece de la mayoría necesaria para conseguir sus demandas.

No soy republicano, pero reconozco que el sistema político de este país necesita dos partidos serios. Por el momento, falta uno.