Hay que luchar por los inmigrantes

Hay que luchar por los inmigrantes

Rep._Joseph Crowley

El martes pasado fui detenido durante una manifestación pacífica que buscaba hacer un llamado a la acción para afrontar la reforma migratoria integral.

Estuve reunido con cientos de defensores que apoyan una reforma migratoria comprensiva, para dar voz a quienes no la tienen. Estuve junto al Congresista John Lewis (D-GA), uno de los grandes héroes de los derechos civiles, porque igual que él, creo que la reforma migratoria es un asunto de derechos humanos, de la justicia y la igualdad.

También me uní al Congresista Luis Gutiérrez (D-IL), la voz líder en el Congreso en apoyo de la reforma, porque se trata de nuestra historia compartida como una nación de inmigrantes.

Durante generaciones, este país ha ofrecido un futuro próspero y una mejor calidad de vida a las personas de todos los rincones del mundo. Mi familia, como tantas otras, llegó de otras tierras. Mis cuatro abuelos emigraron aquí desde Irlanda, y el año pasado se cumplieron 100 años de la llegada de mi abuelo paterno a Estados Unidos. Él sirvió en la Primera Guerra Mundial y obtuvo su ciudadanía a través de su servicio militar. Estaba tan orgulloso de vivir en este país, y llamarse a sí mismo “Americano”.

Mi abuelo llegó aquí para luchar por su familia y para formar parte de la clase media de este país. La historia de mi familia se asemeja a la de cientos de inmigrantes del pasado y del presente – aquellos que quieren dar a sus familias la oportunidad de una vida mejor.

A menudo digo que los inmigrantes son las personas más valientes que conozco – porque eligen dejar atrás todo lo que saben y enfrentarse a lo desconocido. Lo hacen porque quieren ir tras la promesa de lo que para ellos significa Estados Unidos.

Para los inmigrantes de hoy en día, esa promesa está colgando de un hilo. Depende del Congreso la promulgación de una reforma integral de inmigración, medida que traerá a millones de inmigrantes de las sombras, que les permitirá vivir y trabajar en nuestro país sin temor de ser separados de sus familias y les ofrecerá la oportunidad de alcanzar algún día el objetivo final de convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Durante la manifestación tomé un riesgo para luchar por lo que creo. Sin embargo, el riesgo que tomé es nada comparado con los riesgos que toman las familias inmigrantes diariamente.

Cien años después de que mi abuelo emigrara a este país, yo, su nieto, soy miembro del Congreso de Estados Unidos. Vengo a trabajar todos los días al Capitolio, he conocido a los líderes más importantes del mundo y me he sentado con ganadores del premio Nobel. He votado para ayudar a los menos afortunados entre nosotros y para ampliar el acceso a la atención médica para todos. Me gusta pensar que mi abuelo estaría orgulloso de mí y de lo que he hecho por este país.

Y en la sombra de ese mismo Capitolio, tomé una posición para continuar el legado orgulloso de mi abuelo, mi familia y la nación – el legado que compartimos como una nación construida por inmigrantes.