Por amor al tacón

Para quienes se niegan a dejar sus zapatos altos a pesar de lo incómodos que puedan ser, existe el 'stiletto lift'

Por amor al tacón
La dominicana Bélgica Pérez acude al Dr. Ariel Ostad a menudo para aplicarse el tratamiento que le permite seguir usando sus zapatos altos sin dolor.
Foto: edlpfotos: liseth perez-almeida

Nueva York — Todas lo sabemos de sobra, usar zapatos de tacón alto puede causar serios problemas en los pies, piernas y hasta en la espalda. Una advertencia que es a menudo ignorada por quienes se niegan a renunciar a la feminidad que este tipo de calzado proyecta.

Para esas “amantes incondicionales” de los tacones, existe un tratamiento que les permite seguir la relación amorosa con sus zapatos, mientras reducen el dolor que les pueda crear la misma: el llamado “stiletto lift”.

“El problema es que debido a la forma como los pies se posicionan en los zapatos altos, todo el impacto se recibe en el frente, entonces la planta se convierte en el soporte de todo el peso. Con el tiempo, esa presión causa un problema llamado atrofia de la grasa plantar (fat atrophy), que ocasiona la reducción del tejido grasoso de la zona, produciendo dolor”, explica el Dr. Ariel Ostad, cirujano dermatólogo.

Es allí cuando entra el stiletto lift, que es básicamente la inyección de rellenos que ayudan a crear una especie de almohada en la planta del pie, y es esa almohada la que absorbe el impacto y como tal elimina el dolor y otras consecuencias del uso de tacones altos.

“El relleno que utilizamos es Sculptra, que es un ácido poli-láctico usado comúnmente para los procedimientos faciales. Es un líquido que agrega volumen al expandirse dentro de la piel”, apunta Dr. Ostad. “Este tratamiento consiste en una serie de inyecciones en la zona del frente del pie. No hay instrucciones especiales para después de la inyección del líquido, y la persona está lista inmediatamente para salir caminando”.

Los resultados duran entre 9 meses a un año, y se puede aplicar a todo tipo de pacientes, excepto a quienes presentan algún problema anatómico, como el llamado pie plano. En Nueva York el procedimiento no es cubierto por los seguros médicos, al considerarse cosmético, y tiene un costo aproximado de $500 a $1,000 por pie.

Costo que a Bélgica Pérez no le parece alto, con tal de no tener que renunciar a su tipo de calzado favorito.

“Yo siempre he usado tacos altos. Cuando era joven era modelo, y usaba los de 4 y 5 pulgadas. Con el tiempo, en mis 40, empecé a sentir dolor”, cuenta la dominicana residente de Queens. “El problema es que no me siento bien vestida cuando ando en zapatos planos. Entonces cuando escuché de este tratamiento lo hice, y ahora me siento como si estuviera caminando todo el tiempo sobre una almohadilla”.

Ya en su tercer tratamiento, Pérez asegura que el constante dolor que sentía en los dedos y los pies, y la sensación de estar “caminando en los huesos”, han desaparecido.

“Las inyecciones molestan, pero no duelen, y luego salgo caminando normal con mis zapatos”, apunta, agregando que para ella, como para muchas otras mujeres, “todo sea por la belleza”.