Que Dios nos ayude con De Blasio

Bajemos la cabeza y otorguémosle un momento de silencio al Partido Republicano de la ciudad de Nueva York. Fue asesinado con un balazo mortal por el alcalde electo Bill de Blasio. Que descanse en paz. Joe Lhota sin duda era superior en experiencia para asumir la alcaldía. Pero desafortunadamente se postularon en por un partido sin vida, dividido, y que apenas existe.

No sé en qué mundo es que viven los liberales de la Ciudad cuando hablan de los años de Giuliani. No entienden que las agenda republicana es perfecta para los neoyorquinos. Estas tácticas mejoraron la economía, crearon empleos, aseguraron las calles, y atrajeron a millones de nuevos residentes que ya no temen vivir en muchos de nuestros vecindarios.

Muchos de estos nuevos residentes no vivieron en la Ciudad bajo un gobierno súper liberal y no tuvieron un punto de referencia para rechazar a De Blasio y apoyar la agenda de Lhota. Los votantes completamente rechazaron a un partido al que lamentablemente y sin duda le tienen asco.

¿Quieren saber en qué desastre se ha convertido mi Partido Republicano en la Ciudad hoy día? Los extremistas del partido a nivel nacional, continuamente insultan a los latinos y a todos los que tenemos familiares indocumentados. Pueden ver muertes de niños baleados y le dicen no a la revisión de antecedentes antes de venderle una arma a quien sea.

El partido ha sido secuestrado por extremistas, y están siendo rechazados cada vez más por las minorías. ¿El resultado? Una masacre política. Nos quedamos con sólo tres concejales de 51 y ni un cargo electo a nivel administrativo.

Sin contar a Staten Island, tenemos solamente un concejal, Eric Ulrich, un joven republicano que por poco pierde su escaño en el concejo por la falta de unida en su condado. Ya no tenemos ni un funcionario en la Asamblea Estatal, aparte de la cubana Griega Malliotakis en Staten Island. Y en el Senado Estatal solamente nos queda Marty Golden de Brooklyn.

Sin embargo, nuestros vecinos en Nassau, Westchester y Nueva Jersey lograron victorias. ¿Por qué en estas áreas los republicanos si pueden y en la Ciudad no? El partido no tiene un líder dinámico que pueda unir a nuestras comunidades diversas como lo hizo el Gobernador Christie, y los ejecutivos del condados de Nueva York, Robert Astorino y Ed Mangano. Necesitamos líderes que atraigan a las multitudes en la Ciudad y que puedan comunicar el mensaje republicano con compasión.

El Partido Republicanos de la Ciudad, tienen que unirse para elegir a un líder que le de vida al partido y que pueda juntar a las distintas comunidades y su diversidad. Hay que reinventar el partido. Un partido inclusivo, pero con la agenda republicana. Un partido práctico, razonable, y moderado. El partido tiene una oportunidad de ganar, porque la Ciudad, en poco tiempo va a reconocer, que bajo el alcalde electo De Blasio, sus políticas serán un castigo infinito.

Ya veremos cómo la regresión en contra del progreso ya realizado nos dará la razón las necesidades de esta gran ciudad.