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CBS se retractó demasiado rápido

El programa de television 60 Minutes no debería haber echado totalmente por la borda su reportaje sobre Benghazi. Reporteros y productores del venerable programa de CBS cometieron errores al producir un reportaje sobre el ataque del año pasado contra un complejo diplomático estadounidense en Libia, por lo que lo retractaron.

Pero en él había algunos hechos ciertos destacando información importante, que suscita preguntas sobre si el ataque podría haberse previsto e impedido.

El mayor error fue que los periodistas de 60 Minutes no fueron suficientemente concienzudos al investigar a una de sus fuentes para el programa del 27 de octubre —un exsoldado británico con tratado para la seguridad, quien estaba en Benghazi el día del ataque. Deberían haberse asegurado de que la versión que estaba proporcionando esa fuente coincidiera con la que había dado al FBI. No coincidía.

También, hubiera sido una buena idea revelar que un libro escrito por el contratista —que ahora ha sido retirado de la venta— fue publicado por Threshold Editions, una colección de Simon & Schuster, cuyo dueño es CBS. Ese hecho podría explicar la forma en que el contratista llegó inicialmente a 60 Minutes y también la premura por sacarlo al aire.

Pero eso no es lo peor. Lo siguiente lo es: Bajo presión del grupo liberal Media Matters, y de defensores de la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, los directivos de la cadena se mostraron tan ansiosos por reparar los errores que exageraron su respuesta. CBS retractó toda la historia, cuando sólo se cuestionó parte de ella. Hubo otras dos personas entrevistadas que no han sido desacreditadas ni cuestionadas.

El coronel retirado Andy Wood dijo a Logan que advirtió al embajador, tres meses antes del ataque, que era muy probable que se produjera un ataque. Wood dijo que al-Qaeda había amenazado atacar la Cruz Roja, el consulado británico e instalaciones del gobierno de Estados Unidos en Libia, y que el grupo ya había cumplido las dos primeras amenazas.

Gregory Hicks, subjefe de la misión de Estados Unidos en Libia, expresó a Logan que él pidió seguridad adicional tres veces en los meses anteriores al ataque y no obtuvo respuesta. Hicks, que estaba en Trípoli durante el ataque, dijo que llamó a Washington para preguntar cuándo llegarían los refuerzos militares. Dijo que le dijeron que no había planes para mandar ningún refuerzo. Fue su desafortunada responsabilidad informar al personal en el anexo de la CIA, cerca del complejo, que estaban solos y que no esperaran ayuda.

60 Minutes arruinó esta historia al tratar de darle un toque sensacionalista. No deberían haberse molestado. La verdad es generalmente suficientemente convincente —y al final, generalmente sale a la superficie.

The Washington Post Writers Group

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