Me despido pero no me voy lejos

Estimados lectores: El centenario de El Diario/La Prensa nos ha unido en celebración y tributo.

Rebuscando entre los archivos y fotos, he revivido mi propia historia en El Diario. Llegué en mayo de 1984 a los 22 años. Estuve en la redacción el día en que Carlos Ramírez fue nombrado Gerente General y Manuel de Diós como Director.

El periódico pertenecía a la cadena Gannett, durante una época de modernización para el periódico.

De Diós era conocido por el cigarrillo fino y largo que colgaba siempre de su boca y por su sentido de humor. Se convirtió en mi mentor y me enseñó a “patear calle”. Pasé cinco años como reportera en la alcaldía de Ed Koch, en el Bronx y El Barrio.

Me retiré de El Diario para lograr otras metas en diferentes ambitos. Despues de una estancia en la televisión y el sector público, fue cuando Ramírez y Peter Davidson me pidieron que regresara y les dije que no.

Enviaron a Tonio Burgos para que me convenciera. En un desayuno en el hotel Regency y me dijo: “Tienes que aceptar”.

Yo le dije, “¿por qué?”

“Porque tu comunidad te necesita y tú tienes la responsabilidad de servir”, dijo Burgos.

En 18 años he trabajado bajo la administración de 4 propietarios del periódico, la tragedia del 9/11, el apagón de 2003, la reducción de personal, y el aumento en la población latina de la Ciudad a la que servimos.

He estado al timón en las buenas y las malas. Y me enorgullece haber llegado a los 100 años.

Hoy le digo adiós a mi familia de El Diario/La Prensa, para dedicarme el próximo año a trabajar en proyectos personales. Quiero escribir sobre la justicia criminal y el impacto que tiene la encarcelación masiva de la juventud latina en nuestras familias y comunidades. Representaré la esperanza y la fe para aquellos que se encuentran en las prisiones del estado. Ese es mi sueño.

Agradezco su apoyo para el diario y estoy eternamente agradecida con el personal que para mí son los verdaderos campeones del los hispanos.