Fans en El Bronx no se olvidan del “Macho” Camacho

A un año de la muerte del famoso boxeador puertorriqueño, vecinos recuerdan su explosiva personalidad y su estilo en el cuadrilátero

Fans en El Bronx no se olvidan del “Macho” Camacho
Tumba del exboxeador puertorriqueño Héctor "Macho" Camacho, en el cementerio St. Raymond.
Foto: EDLP / Humberto Arellano

NUEVA YORK – A un año de la muerte del famoso boxeador puertorriqueño Héctor “Macho” Camacho, sus seguidores en El Bronx aún lo recuerdan con cariño.

“Como olvidar su estilo tan particular para boxear, caminar y hasta para hablar”, dijo con nostalgia Matilde Solís, de 58 años, y que se confiesa como una de las más grandes seguidoras que tuvo el púgil.

El recuerdo del boricua, que perdió la vida el 24 de noviembre de 2012, cuatro días después de haber sido baleado en Bayamón, Puerto Rico, sigue latente en Benny López, de 62 años, otro de sus fanáticos. “Me da tristeza recordar cómo murió y sólo espero que en la memoria de sus seguidores, queden para siempre las glorias que él le dio a Puerto Rico“, dijo.

El espíritu del boxeador se puede sentir también en su tumba en el cementerio Saint Raymond del condado, donde fue enterrado. La lápida, recién colocada en mayo pasado, está adornada con flores frescas y artificiales, dos banderas de Puerto Rico –una de ellas inmensa—y una de Estados Unidos.

Francisco, uno de los trabajadores del camposanto dijo que la tumba del “Macho” Camacho es visitada frecuentemente.

“He visto, de vez en cuando, a un joven que creo es el hijo, también vienen periódicamente en grupo como si fueran familiares”, explicó.

A la tumba no deja de pasar uno que otro fanático del excampeón mundial de boxeo, como Anselmo Fernán, de 42 años, cuya abuelita está enterrada muy cerca del sepulcro del púgil.

“Cada vez que vengo al cementerio me gusta pasar y ver la tumba del ‘Macho’ Camacho, él fue mi ídolo en sus años de gloria”, reiteró.

Se desconocía si la familia del deportista iba a realizar algún evento de recordación en el cementerio o en la iglesia Santa Cecilia de Harlem, donde fue velado el cadáver.