Hablo por una juventud olvidada

Cada año, cerca de 50,000 adolescentes menores de 18 años en Nueva York son procesados como adultos en el sistema criminal de justicia. La gran mayoría son acusados de crímenes no violentos. Una abrumadora mayoría provienen de nuestras comunidades más pobres y descuidadas.

Escribo hoy a nombre de los muchos niños de Nueva York a quienes se les niega una oportunidad debido a haber tomado malas decisiones cuando eran jóvenes.

Es difícil entender por qué Nueva York es uno de los dos únicos estados en toda la nación que considera a los niños tan jóvenes como de 16 años, y en algunos casos 13, como adultos para el propósito de un proceso penal. Como resultado, nuestros hijos están en una desventaja significativa con respecto a otros que viven en otros estados. Por ejemplo, en Nueva Jersey, la edad de responsabilidad criminal se conforma a la norma nacional de 18 años.

Una persona de 16 años arrestada en Nueva Jersey tiene la oportunidad de que su caso sea resuelto en un tribunal juvenil sin el estigma de la criminalización de un tribunal para adultos y con un enfoque en la rehabilitación. Por otro lado, un joven de 16 años arrestado en Nueva York que será procesado en un tribunal criminal para adultos, corre el riesgo de ser encarcelado en una institución para adultos, y enfrentarse a un estigma que puede perjudicar permanentemente sus oportunidades para la educación, empleos y una vida socialmente productiva.

Eso no solamente perjudica a los niños, sino a todas nuestras comunidades, ya que los adolescentes que pasan por el sistema adulto tienen más riesgo de reincidir.

Como juez que presidió sobre miles de casos de adolescentes, he visto de primera mano cómo la incompetencia de nuestro actual marco legal de procesar a los niños como si fueran adultos disminuye la oportunidad de intervenir constructivamente en las vidas de estos menores.

He visto el daño que esto le ha causado a estos niños y la pérdida de potencial para nuestras comunidades. He visto a padres y familiares cuyos sueños para sus hijos fueron puestos en peligro porque el tribunal no tenía la autoridad ni los recursos de ayudarles con los problemas que los llevaron al tribunal.

Si la edad de la responsabilidad criminal en Nueva York reflejara el verdadero valor de los niños en nuestra sociedad, reconociendo sus diferencias en el desarrollo y su capacidad para ser miembros que aporten a la sociedad, los jueces podrían ofrecer los servicios terapéuticos y de rehabilitación que le darían a los delincuentes juveniles la oportunidad de aprender de sus errores y rehacer su vida. Y si esos adolescentes necesitaran ser encarcelados, se haría en instalaciones apropiadas para su edad. En vez de eso, los adolescentes en instalaciones para adultos se encuentran, obviamente, en mayor riesgo de ser víctimas de ataques sexuales y otros actos de violencia.

A menudo escuchamos a los políticos y a los funcionarios electos hablar de la promesa de América y del Sueño Americano. Sin embargo, muy a menudo, leyes como la de la corta edad de responsabilidad criminal en Nueva York sabotean las oportunidades de los niños de aquellos que luchan económicamente para alcanzar el primer paso en el camino hacia el éxito.

Aquellos de nosotros que hemos triunfado tenemos una obligación especial de mantener la puerta del Sueño Americano tan abierta para ellos como lo estaba para nosotros. Aumentar la edad de responsabilidad criminal sería un buen punto de partida.