Una republicana a la cual temen los liberales

Marilinda García, de 30 años, representante del estado de New Hampshire. Además de ser suficientemente joven como para tener una larga carrera, es inteligente, agradable, y excelente comunicadora. En otras palabras, es la pesadilla básica de todo liberal. Y ahora es candidata al Congreso por el segundo distrito de New Hampshire. Por tanto, en lo que respecta a la izquierda, hay que bajarle los humos.

Lo que realmente interesó a los detractores liberales de García fue su expediente académico. Estos entrometidos querían ver si esta graduada magna cum laude de la Universidad de Tufts, que después estudió en el New England Conservatory of Music y obtuvo una maestría de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard, realmente se merecía haber asistido a esas entidades.

“Me veían como una estudiante de acción afirmativa,” me dijo García recientemente. “Dijeron: ‘¿Cómo sabemos que está calificada?'”

No fue la reacción habitual que alguien llamado “García” o “Rodríguez” o “Hernández” experimenta cuando asiste a escuelas de elite. Fue, en cambio, la manera en que los Republicanos Hispanos terminan con blancos en sus espaldas.

Sólo tienen que preguntar al senador de Texas, Ted Cruz, y al de Florida, Marco Rubio; a la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez y al de Nevada, Brian Sandoval; al ex Procurador General, Alberto Gonzáles, al ex nominado al tribunal federal de apelaciones, Miguel Estrada, o a cualquier Republicano Hispano prominente, que haya sido atacado por lo que puede ser un trío amenazador —los medios liberales, los grupos de incidencia de izquierda, y el Partido Demócrata.

Más vale que García se acostumbre, si tiene la intención de ir a Washington. Si llega a ese destino, probablemente abogue por que más asuntos federales sean manejados por los estados.

“En la Legislatura del estado”, dijo, “encontré que mi mejor energía se utiliza tratando de responder a lo que el gobierno federal nos envía como órdenes no-financiadas. En lo posible, quiero mantener al gobierno federal a distancia de New Hampshire.”

El asunto que los medios utilizan para hacer tropezar a los Republicanos Hispanos es la inmigración. Quieren obligar a gente como García a escoger entre un enfoque más compasivo, favorecido por sus compatriotas hispanos, y la línea dura, defendida por muchos de sus correligionarios republicanos.

García apoya la imposición del sistema de e-verificación, que permite que los empleadores verifiquen la categoría legal de los potenciales empleados. También considera que el actual diálogo es “venenoso” y que aunque ella no tiene la respuesta para nuestros problemas migratorios, “debemos quedarnos con los que están aquí por motivos válidos”.

Los de la izquierda siempre temerán perder su influencia sobre los hispanos cuantos más Republicanos Hispanos haya, una vez que esos electores vean que realmente sí tienen una opción entre los dos partidos. Así pues, como manera de desacreditar a los hispanos del Partido Republicano, los acusarán de una de estas tres cosas: ser tontos, ser extremistas o estar fuera de onda.

The Washington Post Writers Group