El ‘Estado de la Unión’, y nuestra unidad

El martes 28 de enero, dirigiéndose al Congreso y a la nación estadounidense, el presidente Obama presentará su discurso anual sobre “El Estado de la Unión”. Me acuerdo bien como yo esperaba para escuchar a otros discursos importantes de este presidente, comenzando con su discurso inaugural en 2009, cuándo esperábamos para una señal de si se iba a dar marcha a la reforma migratoria. Tal como parece, en aquella época, cuando el partido político de Obama contaba con mayorías sólidas en ambas cámaras del Congreso, no se decía mucho acerca de la reforma migratoria, pero ahora cuando el Partido Republicano dispone del poder para bloquear tal reforma en la Cámara de Representantes, se menciona mucho.

Yo sé que hay quienes se dejan consolar por las declaraciones del presidente sobre la legislación que podría legalizar a muchos. Se dice que estas declaraciones presidenciales representan una tremenda victoria para la unidad de la comunidad latina. Pero las deportaciones de 2 millones de personas y la separación de familias que eso conlleva, no debe considerarse como una victoria.

Las “uniones” más importantes en la sociedad son las que se forman entre esposa y esposo, y entre padres y madres y sus hijos. ¿En qué condición se encuentran esas uniones? En nuestra comunidad, están bajo ataque. En su discurso sobre el estado de la unión, ¿Acaso el presidente va a mencionar que tiene la responsabilidad de haber deportado a dos millones?

Pero al otro lado de la moneda muchos “líderes” y organizaciones siguen defendiendo al presidente, con el fin de que nuestra indignación se dirija únicamente al partido Republicano. Y mientras que nos abandonan, ellos prosperan. Estos líderes y estas organizaciones no tienen que preocuparse por las elecciones en nuestra comunidad. En lugar de eso, pueden atribuir sus posiciones influyentes a fondos que reciben desde fuera de nuestra comunidad, y a medios informativos vinculados con los centros de poder.

El gobierno de los Estados Unidos ha apoyado, por medio de su “guerra” anti-droga, los recientes ataques asesinos en contra de los grupos autodefensa en el estado de Michoacán, México. Las autodefensas fueron formadas para defender sus comunidades en contra de los cárteles narcotraficantes. ¿Pero cuándo fue la ocasión en que nuestros líderes levantaron sus voces en contra de las políticas del presidente Obama?

Ahora el presidente Obama pretende implementar otros tratados de libre comercio, parecidos al TLCAN, acuerdos que seguirán destruyendo las vidas económicas de los pueblos de México, de Centroamérica, y de las Antillas. Pero ¿Acaso nuestros líderes han dicho algo en oposición a estas políticas del presidente?

Y dentro de los Estados Unidos, el preso político con más años detrás de las rejas, el activista independentista boricua Oscar López Rivera languidece en la cárcel. No se olviden que el apoyo de la comunidad boricua, parte integral de la unidad latina, ha sido un factor sumamente importante para la legalización de los indocumentados. ¿Acaso los líderes de las organizaciones adinerados de los derechos de los inmigrantes han agregado sus voces a tal llamamiento?

Mientras que se escucha al presidente con su discurso sobre “el estado de la unión” debemos estar pensando del “estado de nuestra unidad” y ver cómo responden nuestros líderes. Si no toman una posición firme con el presidente, y no nos defienden, tenemos que retarlos para que nos rindan cuentas. Si siguen prosperando por el hecho de que mantengan silencio cuando nuestra comunidad se encuentra bajo ataque, hay que obligarles a que rindan cuentas.