Dinero vuelve a ser el centro de pugna en desfile boricua

La Junta Directiva del Desfile Nacional Puertorriqueño se encuentra en el ojo del huracán al punto que podría ser desmantelada; sin embargo, éste no es el primer escándalo que rodea el evento
Dinero vuelve a ser el centro de pugna en desfile boricua
El Desfile Nacional Puertorriqueño es uno de los más grandes del país.
Foto: Archivo

Nueva York — La polémica que estos días rodea al Desfile Nacional Puertorriqueño como objeto de una investigación de la Fiscalía General del Estado no es novedad.

Según supo El Diario/La Prensa, el actual Fiscal General del Estado de Nueva York, Eric Schneiderman podría ordenar en los próximos días el desmantelamiento de la Junta Directiva del Desfile. De acuerdo con fuentes que hablaron a cambio del anonimato, por lo menos tres de los seis miembros del comité organizador están siendo investigados por posible conflicto de intereses y por un polémico acuerdo con un patrocinador. La oficina del fiscal no ha querido dar detalles hasta que finalice la investigación, lo que se anticipa podría ocurrir en los próximos días.

Esta tradicional celebración de la cultura boricua, que reúne a millones de personas cada año en la Quinta Avenida, convive con la controversia prácticamente desde su creación, hace más de medio siglo.

Durante las primeras dos décadas de su existencia, el desfile estuvo marcado por constantes disputas entre el más emblemático de sus presidentes, Ramón Vélez, y el concejal Gilberto Gerena-Valentín. Según una investigación publicada años atrás por el comentarista radial y profesor universitario Howard Jordan, Gerena-Valentín acusó a los organizadores de irregularidades en el manejo de fondos y de fraude. El político denunciaba que el desfile no era más que una plataforma para sostener las campañas políticas y el imperio de Vélez, que al fallecer, en 2008, fue calificado por el columnista Juan González como “el padrino con mano de hierro de la política puertorriqueña en Nueva York”.

Debido a las supuestas irregularidades, en 1979, Gerena-Valentín pidió a la Ciudad de Nueva York que se crease un desfile puertorriqueño paralelo. El entonces alcalde Edward Koch se puso del lado de Vélez.

La sombra de la corrupción volvió a rodear el evento en la década de los 80, cuando el Fiscal General del Estado de Nueva York Robert Abrams, presentó una demanda contra sus organizadores en la que pedía que se nombrase un supervisor independiente para controlar las finanzas del evento.

La investigación de Abrams reveló que, entre 1983 y 1985, más de $80,000 en ingresos generados por eventos relacionados por el desfile no habían sido recogidos en los libros de contabilidad. El fiscal acusó también al entonces director ejecutivo, Federico Pérez, de haber cobrado a título personal más de $5,000 en cheques emitidos a nombre del evento, así como de haberse beneficiado de ingresos injustificados por gastos de viaje.

En 1988, Abrams llegó a un acuerdo con los organizadores, por el que éstos se comprometieron a devolver los fondos gestionados de manera irregular y a implementar controles más transparentes.

En 1991, sin embargo, los reportes financieros revelaron un tercer año consecutivo de déficit, con gastos de casi $270,000 e ingresos de alrededor de $254,000.

El déficit se ha mantenido desde entonces, aunque en los últimos años se redujo signficativamente.

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Consultados sobre este tema, algunos miembros puertorriqueños del Concejo Municipal mostraron preocupación y otros dijeron no estar al tanto de la investigación.

Los representantes del El Bronx Annabel Palma y Fernando Cabrera reaccionaron sorprendidos ante la noticia y dijeron que esperarán que el proceso concluya. La concejal por Manhattan Rosie Méndez dijo que sólo sabe del tema por los medios y expresó su preocupación por las posibles repercusiones de la investigación. “Temo por lo que esto pueda significar para la comunidad puertorriqueña”, comentó la funcionaria del Bajo Manhattan mientras se apuraba para asistir a una reunión en el Concejo.

La que no mostró asombro fue la presidenta del organismo Melissa Mark-Viverito. “No es un secreto que el fiscal ha estado detrás de este asunto”, dijo. “Voy a esperar su dictamen antes de dar mi opinión al respecto”.

(Marlene Peralta y José Acosta contribuyeron a esta nota)