Otra de Arizona

Sigue a El Diario NY en Facebook

El estado de Arizona no deja de sorprender por su retrógrada legislatura que, no contenta con estar a la vanguardia de las leyes antiinmigrantes, ahora tiene ante la firma de la gobernadora Jan Brewer un proyecto para legalizar la discriminación bajo el argumento de libertad religiosa.

El proyecto de ley SB 1062, que complementa una ley existente, protege de demandas a los negocios que se niegan a servir y atender clientes, si ellos consideran que eso viola sus principios religiosos

La medida está creada principalmente para que los propietarios cristianos puedan rechazar los clientes gays. Es interesante saber cómo un comerciante identificará la preferencia sexual de un cliente sin caer en estereotipos ridículos, ya que la ley por supuesto no establece esta definición. Esto simple y llanamente es una autorización para discriminar a gusto.

Otro gran problema de la medida es creer y actuar como si el cristianismo fuese la única religión en el Estado, lo que permite instalar sus valores y prejuicios en el área legal. Este proyecto, de ser promulgado, va a permitir que una persona no atienda a una mujer que no está acompañada y a alguien de raza y credo distinto si su religión se lo prohibe.

Este argumento de que el principio religioso privado es más importante que las leyes establecidas es el mismo que utilizan algunas empresas para desafiar la cobertura de anticonceptivos de sus empleadas, ordenada por la nueva ley de salud.

En ambos casos, se quiere imponer determinados valores religiosos personales a individuos que no comulgan con ella. Eso no corresponde a una sociedad diversa como la de Estados Unidos.

Hay varios estados de la Unión como Idaho, Ohio y Tennessee, entre otros, con leyes similares. Brewer debe rechazar esta medida que irresponsablemente autoriza la discriminación por cuestiones religiosas.