Desacierto en la universidad

La falta de tino crea desconfianza con los estudiantes, profesores y el cuerpo administrativo en el Sistema Universitario de California
Desacierto en la universidad
Datos estadísticos de un estudio interno de la Universidad de California revelan deficiencias.
Foto: Archivo/Aurelia Ventura / La Opinión

California

Normalmente me siento orgulloso de haber pertenecido —como estudiante y como docente— a una de las universidades más importantes del estado. Como centro de estudio y como unidad educativa pública, el Sistema Universitario de California es lo mejor que tenemos.

Hoy, no soy muy feliz con algunas informaciones que sobresalen en algunos medios de comunicación. Datos estadísticos de un estudio interno de la Universidad de California sobre el abuso del personal de seguridad de los campus, los problemas étnicos y raciales que se gestan en su interior, la falta de garantías hacia la mujer —algunas viven con el temor de ser atacadas sexualmente— y la falta de rigidez en el contrato del personal de servicios y de seguridad hacen notar deficiencias.

Alrededor del año 2000, una vez egresado de la facultad de Ciencias Política y Sociales de la Universidad de California Irvine y haber estado en otro programa universitario de posgrado de otra universidad, decidí visitar a mi Alma Mater para reunirme con amigos y ver a mis profesores.

En esa oportunidad tenía el cabello largo, no vestía “profesionalmente” y no tenía el atuendo que me identificara como parte del estudiantado o como un empleado de la universidad. Empero, después de salir de la biblioteca, mientras caminaba por una de las vías de la universidad, un agente de seguridad del campus me paró sin ningún motivo. Me pidió que me identificara y me hizo preguntas impertinentes.

En noviembre del año pasado, el agente de seguridad del campus de la universidad, Carlos Vázquez, fue denunciado por diversos medios de comunicación y electrónicos por incurrir en violaciones contra los valores éticos de la universidad. Fotos y videos de Vásquez dan testimonio de su inclinación al racismo —su ídolo es Hitler— y claramente hacen notar su desprecio por las familias afrodescendientes.

Vázquez no fue dado de baja inmediatamente, tampoco las autoridades universitarias fueron severas en el momento de sancionarlo. Por el contrario, se limitaron a exculparlo de sus acciones deplorables: “Las fotos de Vázquez son terribles, pero no está cometiendo violaciones contra los códigos de la universidad”, dijo el portavoz de la universidad.

Vázquez ya había sido dado de baja en un colegio comunitario precisamente por demostrar racismo y sentimientos de odio contra las minorías étnicas. A pesar de ese historial aberrante, el jefe de personal de seguridad del campus lo contrató.

Hoy, debido a la falta de ética —como el caso Vázquez en UC—, de solidaridad y los problemas raciales y religiosos, el Sistema Universitario de California se aplazó en resguardo universitario y temas de seguridad.

La falta de acierto en el manejo y administración en algunas dependencias de este sistema crean desconfianza con los estudiantes, profesores y el cuerpo administrativo. Los contribuyentes merecemos una buena educación en las aulas universitarias y también un trabajo solvente en su administración y el personal de servicios.