Divergent: una “distopia” al ataque del box-office

Adaptada de un best-seller, aspira a repetir el éxito de Hunger Gamer

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Divergent: una “distopia” al ataque del box-office
Shailene Woodley y Theo James, la pareja protagonista de Divergent.

Divergent, adaptada del best-seller de Veronica Roth y dirigida por Neil Burger, transcurre en un Chicago “distópico” -en vez de utópico-, en el que la sociedad se divide en cinco facciones: Abnegation (cuya característica principal es la generosidad), Amity (la cordialidad), Candor (la sinceridad), Dauntless (la valentía) y Erudite (la inteligencia). Cada facción tiene una función específica que permite mantener el orden. Para ello, a los 16 años los adolescentes son separados de sus familias y obligados a elegir a qué facción quieren pertenecer el resto de su vida. Faction before blood. Para ayudarles en la elección, son sometidos a un alucinógeno test de personalidad que siempre descubre una clara inclinación hacia alguna de las facciones… salvo en el caso de los “divergents”, aquéllos que no encajan en ningún grupo.

Como ya se imaginan, la protagonista del film, Tris (Shailene Woodley), es una “divergent”, lo que supone un peligro para la estabilidad del sistema. Obligada a elegir una facción, se decide por los “dauntless”, temerarios guerreros encargados de la seguridad. En su aventura por mantener oculta su verdadera condición, Tris contará con la ayuda de Four (Theo James), su entrenador.

La química entre Woodley y James es de lo mejor de la película, junto a los espectaculares planos aéreos de un Chicago futurista pero muy reconocible. (Si conoce Chicago, vaya a ver Divergent al cine, no se arrepentirá). A los dos jóvenes actores les secundan caras conocidas como Kate Winslet –la mala, aunque no le pega nada– y Ashley Judd, la madre de Tris.

Como en primeras partes de otras trilogías, se trata de poner la base para las siguientes entregas, lo que lleva el film hasta los 139 minutos. Aún así, el desenlace se apresura después de un larguísimo entrenamiento “dauntless” y se echa en falta ahondar en lo más interesante del film: la tensión entre las facciones y las flaquezas de la “distopía”.

En resumen, rostros jóvenes y bonitos que se rebelan contra un sistema autoritario en un futuro apocalíptico. ¿Les suena? Sí, Divergent es el nuevo Hunger Games… o eso les gustaría a sus productores, que esperan replicar el éxito de la trilogía protagonizada por Jennifer Lawrence. Suerte. Aunque cuentan con los más de 11 millones que ya compraron la novela, Shailene Woodley todavía no es J-Law.