Para enfrentar el déficit

En el debate político sobre la reforma de inmigración abundan los reportes, análisis y estudios que argumentan a favor y en contra de la legalización de los indocumentados prestándose a la manipulación por parte de sus simpatizantes y críticos.

Sin embargo, entre todos ellos, cabe destacar la independencia apartidista de la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) cuya función es calcular desde el punto de vista económico los costos y los beneficios de un proyecto de ley para que los legisladores sepan el impacto antes de votar.

Por ejemplo, el CBO dio a conocer ayer, para el gusto de los legisladores que tienen la meta de reducir el déficit de presupuesto y la deuda, una manera para reducir 200,000 millones de dólares entre 2015-2024 y una cantidad mucho mayor en la década siguiente: la reforma de inmigración.

El análisis del CBO dado a conocer ayer sobre el proyecto de ley HR15 —una versión en la Cámara Baja del S744 aprobado en el Senado— indica que la reforma elevará la producción económica, como también el promedio de los ingresos en la fuerza laboral y la productividad del trabajo y el capital.

Aquí la vocación fiscalmente conservadora de la gran mayoría de la bancada republicana se estrella contra los mitos y prejuicios existentes sobre los indocumentados, triunfando, lamentablemente los primeros. Es la victoria de la ficción sobre la realidad.

Por eso cada vez que se quiere equilibrar el presupuesto a costa de eliminar la red de protección social para los niños, para las familias más pobres, para los jubilados y los discapacitados, hay que recordar que existen otras maneras para hacer eso y más.

El CBO con su análisis independiente está indicando un camino para reducir el gasto federal y mejorar la economía. No tomarlo en cuenta refleja una falta de seriedad a la hora de buscar soluciones para los desafíos económicos.