Mamás a tiempo completo en NYC defienden su gestión

El bajo salario combinado con el alto costo del cuidado de sus hijos obliga a mujeres a mantenerse en el hogar
Mamás a tiempo completo en NYC defienden su gestión
A Rosalín Vázquez le hubiera gustado tener la oportunidad de alternar su maternidad con el trabajo, pero motivos económicos se lo han impedido.
Foto: Suministrada

NUEVA YORK — Aunque Rosalín Vázquez (38) no se arrepiente el haber dejado sus estudios y su vida laboral, por cuidar a su hijo, sí le hubiera gustado tener la oportunidad de alternar su maternidad con el trabajo.

“No es fácil trabajar ganando el salario mínimo y pagar una niñera”, dijo Vázquez, oriunda de República Dominicana, quien llegó a vivir a El Bronx a los 18 años. Durante tres años —desde que tuvo a su hijo— trabajó como asistente del hogar, al tiempo que estudiaba administración de empresas en el Colegio Comunitario de El Bronx.

Vázquez cuidó a su bebé por los primeros cinco meses, luego intentó —durante dos años y medio— trabajar y estudiar, pero el dinero no le alcanzaba. “Es difícil para una mujer soltera sostener un hijo y a la vez estudiar. Las niñeras son muy costosas y nadie me lo cuidaba como lo hacía yo”.

Pagando casi $300 por semana por el cuidado de su hijo, Vázquez decidió que era mejor dejar de lado sus estudios y se quedó en su casa. “Empecé a cuidar otros niños para así poder quedarme con el mío al tiempo que ganaba un poco de dinero”.

Ahora, Rosalín describe su situación laboral en pocas palabras. “No tengo un trabajo secular, pero estoy dedicada a servirle a Dios y le ayudo a mi esposo en el ministerio”, explicó.

El bajo salario combinado con el alto costo del cuidado de sus hijos obligó a la mexicana María Rojas (37) a dejar de trabajar y dedicarse —desde hace seis años— a ser mamá a tiempo completo.

Al final de cada semana, la mitad de los $300 que ganaba trabajando en una fábrica —en Brooklyn— María debía destinarlos al pago de la niñera de su hija mayor —que ahora tiene 13— y de su segundo niño, que tiene siete años.

“Mi esposo decidió que era mejor retirarme porque lo que me quedaba de salario no era nada, además que estaba dejando en manos de otra persona a mis dos hijos”, reiteró.

Rojas, que tuvo dos hijos más —de tres y un año— vive del salario que su esposo devenga como carpintero.

La situación de Rojas la describe como “apretada”. “Aunque es duro vivir de un solo salario, así yo trabajara, no nos alcanzaría para pagar la niñera de los dos más pequeños y también debería pagarle a alguien que me recoja a mi niño de siete”, explicó la mujer.

“Espero volver a trabajar hasta que mi hijo más pequeño esté en edad de ir a la escuela”, recalcó.