Dividida la oposición en Venezuela

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro tiene que estar encantado al haber logrado dividir la oposición a su régimen totalitario.

Algunos en la oposición, entre los cuales se encuentra Henrique Capriles Radonski, gobernador del Estado de Miranda, y muchos de los viejos políticos defienden su participación en el diálogo explicando que es un paso importante. Tanto gobierno como la oposición que participa en esas conversaciones se han quejado de las cosas que ocurren en el país. Pero no han llegado a ninguna conclusión.

Por otra parte, otros en la oposición, entre ellos Leopoldo López, María Corina Machado, miembro de la Asamblea Nacional Bolivariana, y Antonio Ledezma están opuestos al diálogo. Ellos dicen que no pueden hablar con un gobierno que ha encarcelado a cientos de los protestantes – entre los cuales está López, acusado de instigar a la violencia.

Pero el grupo más importante en la Venezuela de hoy son los estudiantes que salen a la calle a diario en protesta por los desmanes del gobierno de Maduro. Ellos si cuentan. Salen a protestar el autoritarismo de Maduro, una inflación que en febrero subió un 57%, y donde a pesar de las riquezas petroleras del país, en las ciudades faltan casi todos los productos básicos de la canasta familiar.

Cada cual tiene sus razones para explicar lo que hacen en Venezuela hoy día.

Capriles, el gobernador de uno de los mayores estados del país, cree que su deber como funcionario público es dialogar con el gobierno para buscar soluciones. El también pide que liberen a los presos políticos y en particular a López. Y exige que se respeten los derechos humanos.

Los otros oponentes al régimen de Maduro cree que Capriles está perdiendo su tiempo y que disminuye la intensidad de las protestas. Ellos creen que a un perro viejo no se le pueden enseñar nuevas mañas.

Pocos días antes de que comenzara el diálogo, parecía que el gobierno de Maduro se tambaleaba. Las barricadas que construían los estudiantes impedían el libre tránsito en muchas ciudades y carreteras del país. Aparte a diario salían decenas de miles de venezolanos a las calles a protestar en contra de Maduro.

Algunos de los más avezados analistas políticos del país están de acuerdo en pedir que por lo menos los grupos de los oposición no se critiquen los unos a los otros. Eso no es fácil mientras Capriles Radonski está en libertad para negociar mientras López está en la cárcel, a Machado la han expulsado de la Asamblea Nacional y alcaldes de la oposición han sido destituidos de sus cargos.

En los próximos días veremos si Maduro pudo sobrellevar esta crisis, o si el movimiento estudiantil logra nuevamente motivar a la oposición a que vuelvan a las calles a protestar la ineficacia del gobierno.

La meta de la oposición es debilitar aún más al gobierno. Quieren ver si Maduro puede gobernar. Porque si Venezuela es ingobernable, entonces Maduro tendría que llamar a nuevas elecciones o al menos a un plebiscito para que el pueblo diga si quieren que siga en el Palacio de Miraflores, o quieren que se vaya.

Pero lograr esto con una oposición dividida, no es difícil, es imposible.

Guimar123@gmail.com