‘DREAMers’ activistas siguen detenidos por altas fianzas

Los estudiantes indocumentados que pidieron asilo cuando pasaron por Otay Mesa siguen detenidos al no poder pagar la fianza.

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‘DREAMers’ activistas siguen detenidos por altas fianzas
Algunos de los participantes de 'Reforma150' que cruzaron la frontera por Otay Mesa en marzo.
Foto: Suministrada por NIYA

Hace 80 días que Yordi Cancino, vestido de toga y birrete azul, se entregó a las autoridades migratorias en Otay pidiendo asilo y un permiso humanitario para reencontrarse con los suyos en Estados Unidos y desde entonces, su familia, ex maestros y amigos del activismo gay en Los Angeles han trabajado incansablemente para recabar la alta fianza que le impide salir en libertad.

El es uno de cinco “DREAMers” que entraron por Otay durante la segunda semana de marzo, junto a más de un centenar de familias y otros jóvenes inmigrantes y los únicos que aún no han sido liberados o deportados. Pero luego de aprobar su primera y difícil entrevista de asilo, cada uno de ellos ha sido incapaz hasta ahora de recabar los $7,500 que les exigen para poder salir en libertad.

“Se está volviendo cada vez más común que se le otorga una fianza muy alta a los solicitantes de asilo, fianza que es muy difícil pagar”, explica David Bennion, abogado de Philladelphia que asistió los casos legales de algunos de los que entraron ese día, acción coordinada por la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (NIYA por sus siglas en inglés). Bennion no asesora el caso de Yordy.

Las altas fianzas significan que muchos solicitantes de asilo, aún cuando superen las primeras pruebas y se les permita presentar su caso formalmente ante un juez, deben esperar detenidos durante el tiempo que dura el proceso que puede ser de muchos meses. “Los casos de asilo de detenidos son mucho más difíciles, rápidos y difíciles de ganar que el de los liberados, los jueces tienden a negarlos y los solicitantes no tienen tanto tiempo para preparar su caso y ni siquiera pueden ganarse la vida o pagar un abogado”, dijo Bennion.

En Los Angeles, la mamá de Cancino, activistas de la comunidad gay y una ex administradora de la escuela donde Yordi se graduó de la preparatoria en 2011 como el segundo en su clase (“salutatorian”), han estado trabajando durante más de un mes para recabar el dinero por medio de una campaña de internet, familiares y amigos.

Una de esas personas donó $1000 al fondo: Natiya Guin, que trabajó como administradora en la escuela Animo Jackie Robinson, de Los Angeles y que luego dio su primer trabajo como asistente de fotógrafo a Yordy.

Yordy es una persona con tanto talento. Estudiante de A, creativo, con un tremendo potencial y ética de trabajo”, dijo Guin, quien ahora estudia medicina y tiene un negocio de fotografía. “Simplemente no puedo creer que le está costando tanto regresar junto a su familia aquí en Los Angeles”.

Yordy vivió en Los Angeles desde pequeño, pero en 2012, tomó la decisión de regresar a México en 2012, al no encontrar opciones accesibles de estudio en Estados Unidos. Poco tiempo después, el gobierno estadounidense anunció que daría estatus temporal a jóvenes como Yordy (DACA), pero ya era tarde para él.

Yordy, en una llamada desde el centro de detención en San Diego, expresó su deseo de salir en libertad y ayudar a otros jóvenes que aún están detenidos. Indicó que tras el cruce en Otay, fueron encerrados en una celda con baja temperatura durante al menos la primera noche. “Nos metieron a un congelador, así le llaman, por un día. También algunos se burlaban de nosotros, ‘ustedes son los tales dreamers’, y nos dieron unas cobijas sucias que olían muy mal”, cuenta.

Ronnie Veliz, un activista con trayectoria en varias organizaciones gay y lesbianas de LA dijo que esa comunidad ha protestado y recabado fondos para Yordy y al menos otros 4 detenidos gays que fueron parte del cruce de Otay.

Los otros “DREAMers” aún detenidos con Cancino son Ariel Lopez Mendoza y Guideon Cota Feliz —de 24 y 25 años y pareja gay— y las hermanas Ana Karen Gastulema, de 21 años y Génesis Gastulema de 23.