Hay que revocar la regla MFG en CA

Veinte años de una ley fallida son más que suficientes
Hay que revocar la regla MFG en CA
En esencia, la regla MFG es una política de exclusión infantil que niega ayuda financiera adicional a un recién nacido si su familia ya recibe asistencia.
Foto: Morguefile

Salud

En estos días el Comité Presupuestario del Senado en California tiene en sus manos una ley que revocaría la subvención máxima familiar o MFG (Maximum Family Grant). Al asignar dinero en el presupuesto para este cambio, la Cámara Alta mejorará las vidas de miles de niños pobres y acabará con 20 años de una ley fallida.

Aunque California es conocido como un estado líder en políticas que apoyan tanto los derechos reproductivos de la mujer así como a las familias pobres, es importante recalcar que tenemos mucho camino por recorrer. Nuestro estado cuenta con un pasado siniestro y una trayectoria vergonzosa en lo que respecta a políticas que se encuentran en la intersección entre la pobreza y las decisiones reproductivas de nuestras familias.

Es importante recordar el papel que jugó California en el movimiento eugenésico el cual se enfocó en reducir a las minorías de este país, incluyendo a los latinos.

Desafortunadamente el descubrimiento de las recientes esterilizaciones forzadas de mujeres en las cárceles del estado (la mayoría de las cuales son mujeres de color) nos enseña que como sociedad no nos hemos librado de este legado oscuro.

Aunque logramos algunos avances también es cierto que no hemos podido materializar la visión integral de la justicia reproductiva, la cual incluye el derecho a escoger cuándo y cómo crecen nuestras familias.

En la actualidad, una de las amenazas más grandes a la justicia reproductiva y a los derechos humanos en California es la regla MFG de CalWORKS, programa de asistencia social dedicado a ayudar a las familias que viven en la pobreza.

En esencia, la regla MFG es una política de exclusión infantil que niega ayuda financiera adicional a un recién nacido si su familia ya recibe asistencia. Sí, es cierto, California interviene en las decisiones reproductivas privadas de nuestras familias y en especial de las madres simplemente por ser pobres.

Como si no fuera poco, la regla contiene una serie de excepciones atroces e invasivas.

En la actualidad, las mujeres deben escoger entre una selección de contraceptivos establecidos por el estado, los que incluyen esterilización, DIU y Norplant (un medicamento que fue descontinuado y no se encuentra en el mercado actual) para poder calificar.

Las únicas excepciones a la regla son en casos de violación o incesto, en los cuales la víctima debe reportar y comprobar la violación a las agencias de la ley y a su respectivo trabajador social.

Seamos claros y llamemos esto por su nombre: la regulación de la fertilidad de las mujeres pobres por parte del estado perpetúa el legado de la eugenesia. El imponerle métodos contraceptivos a una mujer es nocivo e invasivo. Requerir que una mujer compruebe que es sobreviviente de una violación o incesto para poder recibir asistencia económica es inaceptable.

Además, el hacer que los niños paguen por el hecho de que nuestra sociedad no ha hecho frente a las desigualdades, por el solo hecho de nacer en circunstancias desfavorables solo exacerba y no soluciona los problemas reales que sigue atravesando nuestra sociedad.

La regla MFG nunca fue una política apoyada por los votantes californianos, ya que fue derrotada en un referéndum que se llevó a cabo en 1993. Sin embargo, poco después, en un acuerdo de a última hora, el gobernador Pete Wilson aprobó la regla por su cuenta convirtiéndola en ley en 1994.

Como resultado son 20 años de una política basada en un estereotipo del tipo de mujer que recibe asistencia social ha permanecido en los libros de California.

Todo esto a pesar de que numerosos estudios demuestran que la regla MFG no es efectiva y está basada en la idea errónea de que las mujeres tienen bebés para poder recibir un pequeño aumento en asistencia económica. Durante dos décadas, , los recién nacidos han sido castigados sin haber contado con las necesidades básicas que pueden ayudarlos a vivir vidas más saludables.

Afortunadamente, tenemos la oportunidad de cambiar esta situación. Por segundo año consecutivo, la senadora Holly Mitchell presentó una propuesta de ley que revocaría la regla MFG.

Como defensoras profundamente conectadas con nuestras comunidades, sabemos que los californianos no quieren que sus vecinos se hundan más en una pobreza profunda de la que nunca podrán salir.

Sabemos que nadie tiene un hijo simplemente para recibir un aumento de un promedio de $122 al mes. Sabemos que las madres quieren a sus hijos por igual, a pesar de que California favorece al primogénito con el MFG. Sabemos que las familias son adaptables y están haciendo lo mejor que pueden, a pesar de enfrentar los muy reales efectos que la pobreza tiene en su salud y su capacidad de prosperar.

Aunque puede que nuestras comunidades no conozcan el término “justicia reproductiva”, sabemos que están de acuerdo con los valores por los que aboga: todos y todas deben poder tomar las mejores decisiones reproductivas para sí mismos y para sus familias.

Ha llegado el momento de que California encarne verdaderamente los valores de los que se enorgullece. Ha llegado el momento de revocar la regla MFG y restablecer los programas que puedan promover la estabilidad de nuestras familias californianas a largo plazo. Es el momento de que los californianos, incluyendo el gobernador Brown y los senadores que nos representan, apoyen unidos la ley revocando el MFG, porque e los californianos nunca quisimos implementar la subvención máxima familiar o MFG.