Padre soltero dedicado a su pequeña hija

Tras años de no ver a su hija, el artista mexicano Hugo Andrés goza ahora del amor de su hija Lupita, quies feliz con él
Padre soltero dedicado a su pequeña hija
Andrés y su hija posan felices para la cámara.
Foto: Zaira Cortés / El Diario

Nueva York.- El artista mexicano Hugo Andrés (31) admite su paternidad negligente en los primeros años de vida de su hija Guadalupe (12), pero decidido a recuperar su amor y respeto enmendó el rumbo dejando de lado una vida de desenfreno y banalidad.

Influenciado por su padre y tíos alcohólicos, Andrés comenzó a beber a los 12 años en su natal Jalapa, Veracruz. En la adolescencia abandonó el hogar de cara a una vida de pobreza y hambre. Sin acceso a la educación, ser autodidacta en escultura, muralismo, pintura y tatuaje fue la única vía para asegurarse empleo temporal.

“Era muy joven cuando mi hija nació, no tenía la madurez para asumir la responsabilidad de ser padre y esposo”, dijo con tristeza. “Nada justifica el daño qué hice a mi familia”.

Andrés emigró a Nueva York hace siete años, dejando a su hija y esposa en México. Pese a enviar remesas y mantener comunicación telefónica, decidió abandonarlas para establecer una nueva relación.

“La madre de Lupita (diminutivo de Guadalupe) enfrentó gran adversidad, pero fui insensible a ese sufrimiento”, expresó. “Ella quería una vida mejor para mi hija y decidió enviarla con su familia a Nueva York. Alejarse de su madre y viajar sola fue una experiencia terrible”.

La pequeña llegó a casa de sus tíos maternos en Brooklyn. Conocía a su padre solo en fotografías y rehusaba acercarse a él.

“No quería abrazarlo, me daba miedo”, recordó Lupita, quien para entonces tenía 10 años. “Era la primera vez que lo veía. Mi mamá no pudo venir”.

Convencido de que no habría otra oportunidad para recuperar lo perdido, Andrés acudió a una clínica para controlar su alcoholismo y consiguió un trabajo estable. Con amabilidad, amor y paciencia logró que Lupita lo reconociera como padre.

“Estoy feliz y orgullosa de tener un papá soltero y trabajador”, dijo la niña, quien práctica taekwondo y acude a un programa después de la escuela para mejorar sus notas. “Sé que me quiere con todo su corazón”.

Lupita, una niña lista y segura de sí misma, aprecia que su papá trabaje largas jornadas para proveerle toda la comodidad posible. Los domingos son para pasear y comer tostadas de pollo, su plato favorito.

“Me gusta la inteligencia de mi papá, él aprendió solito a hacer dibujos bonitos”, apuntó. “Yo le enseñó un poquito de inglés, pero él quiere ir a la escuela para conseguir un mejor trabajo”