Investigan proteína que podría combatir el mal de Parkinson

La escasez de dopamina liberada por las neuronas produce este padecimiento neuronal.
Investigan proteína que podría combatir el mal de Parkinson
En el Parkinson, ciertas células nerviosas específicas se pierden.
Foto: Fuente imagen: Esta imagen es una obra derivada de human brain on white background por _DJ_, disponible bajo la licencia Licencia de Atribución "Sharealike" en http://www.flickr.com/photos/flamephoenix1991 / 8376271918/

México – La ciencia trabaja constantemente para combatir enfermedades neuronales como el Parkinson o el Alzheimer, así como para encontrar sus orígenes.

La agencia Notimex informó sobre una investigación en torno a una proteína alojada en el cerebro que podría regenerar las neuronas perdidas y eliminar los trastornos motores producidos por el mal de Parkinson, un padecimiento crónico-degenerativo que afecta a miles de personas en el mundo.

Se trata del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés) que en estudios realizados en modelos animales afectados por la enfermedad apunta a generar nuevas neuronas capaces de liberar dopamina.

El doctor Jorge Aceves Ruiz, profesor emérito del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), explicó que la dopamina desempeña una función crítica en el funcionamiento del cerebro. Este transmisor está muy relacionado con el miedo, la angustia y el placer; sin embargo, su exceso conduce a la esquizofrenia y su escasez desarrolla el mal del Parkinson.

La Asociación Mexicana de Parkinson destaca que se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa, tan sólo detrás del Alzheimer. En 2009, de acuerdo con datos del sector Salud, la tasa de pacientes sin diagnosticar era de 30%, con tendencia al alza debido al envejecimiento de la población.

Aunque puede aparecer antes, la afección suele manifestarse alrededor de los 60 años y es más frecuente en los varones, pues en el caso de las mujeres se atribuye al estrógeno cierto freno a su desarrollo.

Los síntomas motores inician con un ligero temblor de la mano, y en todo el cuerpo cuando los trastornos progresan, hasta llevar al derrumbe de todos los movimientos por la pérdida mínima de 80% de las neuronas dopaminérgicas, de acuerdo con el investigador del Cinvestav, Unidad Zacatenco.

Quienes sufren de este mal presentan diversos síntomas: lentitud de movimientos (bradicinesia), rigidez muscular, trastornos de la marcha e inestabilidad postural y, al complicarse la enfermedad, también surgen problemas del sueño, neuropsiquiátricos, fatiga, seborrea y pérdida de peso.

Aceves Ruiz, quien ha liderado varios estudios sobre la dopamina por más de 30 años, comentó a Notimex que han desarrollado un modelo de la enfermedad para entender cómo la pérdida de este transmisor produce los trastornos motores y cómo elimina los síntomas al recuperarlo.

“El estudio, que en breve será publicado en revistas científicas, también ayuda a saber qué hace la dopamina en un individuo sin enfermedad y qué deja de hacer en alguien con este padecimiento neurodegenerativo” enfatizó.

Según explicó, la dopamina emplea cinco distintos receptores (macromoléculas) localizados en los diferentes núcleos de la base del cerebro, que al ser activados dan lugar a la estimulación o inhibición de las neuronas que los contienen.

Los primeros resultados revelaron tres maneras de controlar la enfermedad. La primera consiste en evitar las disquinesias (movimientos involuntarios) generadas por L-Dopa, un fármaco eficaz y disponible para remplazar la dopamina, pero involucrado en la formación de estos síntomas después de cuatro o cinco años de tomarlo.

Una segunda alternativa es impedir la pérdida del efecto terapéutico del Pramipexol, otro medicamento que ayuda a controlar las alteraciones por mal del Parkinson, que en un tiempo similar también tiende a comportarse en forma “agonista”.

Aceves Ruiz acentuó que la última opción apuesta por la neurogénesis, un proceso que involucra la generación de nuevas neuronas a partir de células madre o troncales para incrementar la actividad relacionada con la dopamina en el cerebro.

Con esta propuesta, Aceves Ruiz, junto con el doctor Daniel Martínez Fong, diseñó un método prometedor no viral –sin riesgo de producir tumores- de inserción (transfección) del gen para BDNF a las neuronas, a fin de multiplicar y realizar una diferenciación de las células madre hacia el fenotipo dopaminérgico y, por tanto, recuperar las neuronas perdidas.

“Hemos encontrado que la transfección del gen para BDNF, en asociación con la activación crónica de los receptores a dopamina del tipo D3, logra regenerar las neuronas perdidas y eliminar los trastornos motores producidos por la enfermedad”, destacó el investigador.

Para comprobarlo, los científicos realizaron diversos modelos experimentales en etapas tempranas y avanzadas de Parkinson con ratas y, en cada uno, los resultados preliminares demostraron efectividad para restablecer las neuronas dopaminérgicas, además de eliminar la rigidez motora y los trastornos posturales y de marcha.

Incluso, comentó, lo mismo ocurrió en modelos expuestos durante seis meses a vapores de manganeso, un mineral que genera mal de Parkinson en quienes trabajan en la fabricación de acumuladores para autos.

Aceves Ruiz resaltó que ahora el propósito es escalar la investigación en algún modelo de mono y después iniciarla en humanos, ya que los resultados han sido muy alentadores en esta etapa. Los científicos pretenden asociarse con especialistas mexicanos o extranjeros que trabajen con estos animales y probar el tratamiento.

“Si logramos evitar las disquinesias causadas por L-Dopa o impedir la pérdida gradual de eficacia del Pramipexol se habrá resuelto el problema del Parkinson, aunque la recuperación de neuronas perdidas mediante neurogénesis es la mejor opción”, concluyó el integrante del Seminario Permanente las Ciencias y las Tecnologías en México en el Siglo XXI.

El proyecto, que es financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), también propone estudiar el tratamiento para reducir la ansiedad y la depresión causadas por el mal de Parkinson.