¿Vives o sobrevives?

Darle prioridad al contacto con tus seres queridos te dará una mejor calidad de vida.
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¿Vives o sobrevives?
Aprovecha a tus seres queridos para disfrutar un buen tiempo con ellos.
Foto: Shutterstock

Hay un dicho popular que dice: “La vida dura tres días y dos ya han pasado”. Cuántas personas se quejan amargamente de no tener tiempo y la realidad es que no valoramos tan grande tesoro. Destinamos más espacio a lo que creemos que verdaderamente nos deja beneficios y generalmente son económicos, por buscar de esta forma cubrir las necesidades de quienes más amamos, lo cual no es malo, pero olvidamos ofrecer calidad en los eventos.

Al recordar la infancia de mis hijos, un día me di a la tarea de organizar un domingo donde pudiera convivir más con ellos. Por la mañana los llevé a desayunar, al mediodía a una función de teatro, después a comer y luego al circo y, como terminó la función a las seis de la tarde, decidí llevarlos un rato al parque en donde les conté dos historias.

Por la noche les pregunté qué es lo que más habían disfrutado y enorme fue mi sorpresa cuando el mayor me contestó: “lo que más me gustó fue platicar en el parque contigo”. Aprendí que los momentos que verdaderamente importan y se valoran son precisamente los que se entregan íntegros a través de la convivencia directa.

Hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés. Olvidamos el placer de vivir para pasar tan sólo a sobrevivir en un mundo regido por el caos, el estrés y la complejidad.

Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar más o una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar al mundo, pero nunca nos percatamos de que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres, de construir momentos con nuestra pareja o de visitar a algún amigo. Lo más irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratuitas y tan sólo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.

La gran diferencia entre vivir y sobrevivir está en la calidad de vida que tenemos, en las vidas que cambiamos para bien y en la felicidad que obtenemos con nuestro diario caminar.

He decidido disfrutar más mi trabajo, aún y con las adversidades que se presenten. He decidido no dejar pasar un solo día sin dejar de reconocer y apreciar a quienes tanto amo. No quiero que al final de mis días me arrepienta de haberme olvidado de que lo que verdaderamente me hace trascender es el amor que he recibido y he otorgado.

Estoy convencido de que la vida es un maravilloso regalo y que es responsabilidad individual estar más presentes y dispuestos a detectar los momentos que nos hacen felices y a las personas que verdaderamente importan. Estoy convencido de que nacimos para vivir y no para sobrevivir.

Colaboración de Fundación Teletón México

“El compromiso es una decisión, no un acto obligado”

Bojorge@teleton.org.mx