Meditación antiaging en 5 pasos

Parece magia, pero no lo es: meditar puede hacerte lucir más joven y saludable, this is why.
Meditación antiaging en 5 pasos
La meditación tiene efectos positivo en tu salud general.
Foto: Shutterstock

Lo escuchamos hasta el cansancio: exponerse al sol, envejece; alimentarse mal, envejece; estresarse, envejece; todo envejece. Pero quizá el punto más nocivo sea el último: el estrés provoca un envejecimiento celular generalizado que además origina muchas enfermedades. ¿Podría la meditación detener el paso del tiempo?

Y no es que te sientes una mañana en flor de loto a repetir “OMMMMMMMM” largamente para quitarte 20 años de encima. Se trata de incluir la meditación como una práctica en tu vida diaria para experimentar un bienestar celular que se manifieste en tu salud general y, por ende, en tu apariencia.

¿Cómo es que la meditación logra esta magia? Va primero el fundamento científico para después invitarte a probar una sencilla meditación. De acuerdo con un estudio liderado por la Premio Nobel de Medicina Elizabeth Blackburn, el estrés afecta directamente a los telómeros, células encargadas de regenerar a otras, para decirlo simple. La investigación probó con mujeres estresadas: luego de enviarlas a un retiro de meditación, su proporción de telómeros era 30% más alta que la de las mujeres que no meditaron.

No perdemos nada con probar, ¿no?

  • Paso 1: Elige el lugar más tranquilo de tu casa. Ilumina tenuemente con velas o lámparas pequeñas y si es posible, aromatiza con mirra o sándalo.
  • Paso 2: Siéntate en el piso con las piernas cruzadas, la espalda bien recta y coloca tus manos sobre las rodillas. Respira de manera que puedas escuchar tu inhalación y tu exhalación.
  • Paso 3: Con los ojos entreabiertos visualiza y relaja tu cuerpo por zonas. Comienza con los pies, sube por las pantorrillas, las piernas, la cadera, abdomen, espalda, pecho, brazos, manos, cuello, la cabeza y cada zona de tu rostro.
  • Paso 4: Centra tu mirada en un punto fijo y observa tus pensamientos. No los reprimas ni trates de cambiarlos. Simplemente déjalos fluir y obsérvalos como si pudieras hacerlo desde fuera. No juzgues ni te concentres en ninguno. Escucha tu respiración. Hazlo por unos 10 minutos.
  • Paso 5: Para terminar, cierra los ojos, respira profundamente varias veces y observa las sensaciones de tu cuerpo.

Hay muchos tipos de meditación (en chakras, por ejemplo) y de respiración también, pero estos sencillos pasos por 20 minutos diarios son un buen comienzo.