Musculoso como Adonis

Vigorexia y trastornos de la imagen corporal en los varones
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Musculoso como Adonis
Los varones que padecen de vigorexia se sienten débiles y delgados, a pesar de ser musculosos y fuertes.
Foto: Shutterstock

Mucho se ha escrito sobre la presión que ejercen los medios en niñas y adolescentes por conformar un modelo de belleza fabricado, y no necesariamente realista. Desde pequeñas, revistas y sitios dedicados a la mujer nos aseguran de que el camino a la felicidad está sembrado de talles 0-2 y de números de balanza mágicos que, de alcanzarlos, solucionarán todos nuestros problemas.

Pero no sólo las niñas son víctimas de prototipos impuestos por la sociedad. Los varones también están expuestos a la presión por conformar modelos culturales de belleza. Los niños no sólo pueden ser víctimas de desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia, sino que también pueden obsesionarse con el tamaño de sus músculos, un desorden también conocido como vigorexia.

Harrison Pope, profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard y autor de “El Complejo de Adonis: la crisis secreta de la obsesión corporal masculina”, indica que hoy, más que nunca, los hombres se enfrentan a la misma presión por conformar un modelo de perfección física, que por siglos viene afectando a las mujeres. La obsesión por un cuerpo perfecto se conoce como Complejo de Adonis, en referencia al dios de la mitología griega que era tan hermoso que la misma Afrodita terminó enamorándose de él.

Pope explica que este trastorno puede afectar a varones de todas las edades. Quienes lo padecen nunca están conformes con su cuerpo, al punto de levantar pesas de manera compulsiva, alterar su nutrición, y apelar al uso de esteroides y cirugías estéticas.

• Ejercicio y levantamiento de pesas compulsivo. En su obsesión por desarrollar músculos, la persona prioriza el ejercicio, sacrificando relaciones personales y carreras. Al pasar tanto tiempo en el gimnasio, los hombres con vigorexia reemplazan a sus antiguos amigos, por compañeros de ejercicios, quienes también podrían estar obsesionados y fomentar el trastorno psicológico.

• Desórdenes alimenticios y uso de esteroides y anabólicos. Para poder alcanzar un modelo irrealista de perfección, adolescentes y hombres adultos recurren al uso de suplementos especiales que pueden perjudicar su salud. Trastornos alimenticios como bulimia y anorexia pueden acompañar la obsesión por el aspecto físico.

• Imagen corporal. A diferencia de otros entusiastas del ejercicio, los varones con vigorexia nunca están conformes con su cuerpo. No importa cuán musculosos los vean para los demás, los varones con esta obsesión siguen viéndose a sí mismos como muy delgados y débiles.

Existen maneras de ayudar a los adolescentes que muestran señales de trastornos de imagen corporal. Algunos indicios del desorden son la pérdida repentina de peso y de apetito, o por el contrario, el desarrollo repentino de los músculos, o el cambio en su comportamiento y personalidad. Si crees que el trastorno de tu hijo es grave, no dudes consultarlo con un profesional.

Compartimos algunas ideas que pueden ayudarte.

Haz lo que digo Y lo que hago. Hasta los padres mejores intencionados muchas veces se olvidan de que el mejor maestro es el ejemplo. Revisa tu propio comportamiento, quizás tú también estás obsesionada con el aspecto físico, en detrimento de tu salud y, sin querer, les estás transmitiendo a tus hijos el mensaje equivocado.

• Mantén abierto el diálogo. Si tú también has tenido que lidiar con desórdenes alimenticios, inseguridades y baja autoestima resultado de tu imagen corporal, comparte tus historias con tus hijos, para que sepan que entiendes cómo se sienten, ya que tú también has pasado por lo mismo.

• Promueve un estilo de vida saludable. En lugar de darle importancia al aspecto físico, concéntrate en la salud. Limita las horas que tus hijos pasan frente a las pantallas electrónicas, ya sea de la computadora, el teléfono o el televisor y reemplázalas por tiempo al aire libre y ejercicios físicos.

• Modelos irreales. Desde pequeños, tus hijos viven expuestos a imágenes de cuerpos “perfectos”, desde los superhéroes de la infancia, hasta modelos, deportistas, músicos o actores que puede promover expectativas irreales. Explícales que muchos de los cuerpos que se ven en pantallas y revistas son resultado de cirugías estéticas, esteroides, o simplemente de la manipulación de la imagen con programas del tipo de Photoshop.