Unidos por las peleas

Por qué algunas parejas discuten constantemente
Unidos por las peleas
Algunas personas disfrutan la adrenalina y energía que les generan las discusiones.
Foto: Shutterstock

Pocas situaciones son tan incómodas como encontrarse en medio de la discusión de una pareja amiga que, para colmo, trata de incluirnos, en busca de una aliada. Todos conocemos parejas que viven inmersas en una especie de discusión eterna. Hasta pareciera que son las mismas peleas las que los unen.

Todos discutimos ocasionalmente, pero cuando las peleas se hacen diarias y nunca conducen a un acuerdo, es porque existen otras razones de base. Marie Hartwell-Walker, psicóloga especializada en relaciones y familia, y colaboradora de Psychcentral.com, indica que cuando una pareja no puede dejar de discutir, independientemente del asunto que estén tratando, sus miembros deben examinar cuáles son los motivos reales que los llevan a tal comportamiento.

Estas son algunas de las causas ocultas que describe la experta:

Poder. Algunos individuos utilizan las peleas para sentir que son quienes llevan las riendas de la pareja. Cuando discuten y logran probar que el otro estaba equivocado sienten un ilusorio sentido de seguridad y confianza.

Control. Las personas que temen ser heridos, ya sea por experiencias pasadas, o por inseguridad, necesitan controlar a sus parejas para evitar que los lastimen. “Ganar” cada discusión les hace sentir más protegidos.

Como medio para ocultar algo. “No hay mejor defensa que un buen ataque”. Hay personas que cuando se sienten atacados, o cuestionados, introducen a la discusión temas del pasado o argumentos que no siempre están relacionados con la discusión en sí. El contraataque es la manera, consciente o no, de cambiar de tema.

La necesidad de tener razón. Hay quienes necesitan sentir que están en lo correcto, incluso cuando están equivocados. Para estos individuos es más importante “ganar” una discusión que llegar a un acuerdo o admitir un error, porque esto influye en su autoestima.

Sentido de superioridad, o por el contrario, temor a verse como un “perdedor”. Hay quienes creen que admitir un error, equivale a admitir debilidad y sienten la necesidad de ganar en todos los conflictos. Por otro lado, las personas que creen ser superiores a sus semejantes buscan cualquier oportunidad para demostrarlo. En ambos casos, las discusiones proveen a este tipo de individuo un canal para sentirse bien con sí mismo.

Energía. Aunque pueda parecer extraño, hay quienes disfrutan la energía y excitación que les producen las discusiones.

La fuerza de la costumbre. Los individuos que crecen en hogares donde sus padres discutían constantemente, tienden a asumir que esa es la manera en la cual interactúan las parejas y repiten el mismo comportamiento cuando son adultos con sus parejas.

La licenciada advierte que en cualquier relación íntima y sentimental, todos estamos potencialmente expuestos a que nos hieran y lastimen, pero que esta posibilidad no se evita ganando discusiones. Por el contrario, las peleas constantes, sólo consiguen erosionar aún más el vínculo afectivo.

Para evitar las peleas sin fin, los integrantes de una pareja necesitan examinar las causas reales que los llevan a discutir constantemente, y estar dispuestos a acercarse, sin sentir temor a ser lastimados.

“Muchas veces, terminar las peleas sólo requiere que la pareja encuentre nuevas maneras de negociar, y aprenda cuándo dejar pasar ciertos desacuerdos. Si ambos están realmente interesados en continuar la relación, pueden trabajar en equipo con la ayuda de un profesional, que los ayude a encontrar un punto de encuentro, intimidad y respeto mutuo”.