Sunnyside, entre el norte y el sur (audio)

Un brillo al oeste de Queens con hermosas vistas

Queens Boulevard y el tren 7 dividen Sunnyside en dos partes casi iguales en tamaño.
Queens Boulevard y el tren 7 dividen Sunnyside en dos partes casi iguales en tamaño.
Foto: Gerardo Romo / EDLP

@JoaquinBotero

Queens Boulevard y el tren 7 dividen Sunnyside en dos partes casi iguales en tamaño, pero con diferente personalidad. No es que vivan mejor los del norte que los del sur: sus experiencias son distintas y cada uno tiene su atractivo.

El norte, sobre todo residencial, parece congelado en el tiempo, mientras al sur la vida es más cambiante y la comunidad más diversa y vibrante. Los del sur van al norte por una caminata apacible. Los del norte van a sur por comida diversa y negocios populares. Dos vidas distintas en el mismo vecindario.

El colombiano Jaime Rodríguez (79) ha vivido desde hace cincuenta años cerca a la avenida Skillman del lado norte. “Se conserva más porque viven los mismos dueños toda la vida. Los apartamentos se lo pasan de padres a hijos o a sobrinos. Además los caseros, sin ser racistas, son muy cuidadosos para elegir. No les gusta la bulla. Hay asociaciones que controlan todo”, dice.

En esta área se construyó, en 1924, Sunnyside Gardens, una de las primeras comunidades planificadas del país. Consta de varias manzanas de casas de una dos y tres viviendas que comparten jardines en el centro. Sus primeros dueños fueron mecánicos, choferes, empleados públicos, profesores y médicos.

El chileno Ricardo Rivas (48) arregla una de estas viviendas. “Un judío me contrató. Es mi primera vez acá, uno de los barrios más bonitos en los que he trabajado, pero los vecinos no se saludan”, observa.

Al sur de Sunnyside está el Long Island Expressway; al oeste y al norte los rieles del Long Island Rail Road que lo separan de Astoria y Long Island City, y al este el cementerio New Calvary en la calle 50, que lo limita con Woodside.

Un gran aviso en arco con el nombre del barrio da la bienvenida al lado sur en la confluencia de la calle 46 con Queens Blvd. Hierve la gente: jubilados irlandeses, profesionales orientales, y sobre todo, hispanos de muchos cortes.

En un radio de tres manzanas existe toda la actividad como para que una persona no se tenga que mover excepto quizás para casarse: hay bancos, farmacias, tiendas hasta de segunda mano, agencias de envío y oficinas de abogados.

Lo mejor son las alternativas para comer en Greenpoint Avenue, entre las calles entre la 40 y 48. Dentro de la comida latina se incluye la paraguaya, una rareza y delicia (Ver podcast).

Sonia Ramírez (50) llegó hace treinta años de Cali, Colombia. Recuerda que el barrio era violento y había venta de drogas en los ochenta, pero dice que ahora está calmado. “Cuando llegué, la mayoría de los hispanos eran dominicanos y boricuas, luego llegaron los colombianos, ecuatorianos y mexicanos. De otras nacionalidades han llegado blancos jóvenes, indios, chinos y filipinos”.

Ramírez vive en los edificios de la Cosmopolitan, que fueron construidos por la aseguradora Met Life para personas de bajos ingresos, en 1922, alrededor de la calle 48 y la avenida 47. Algunos de los apartamentos continúan siendo subsidiados por el estado. La cercanía con Manhattan hace a Sunnyside muy apetecido para compradores o arrendatarios. El transporte es eficiente con el tren 7 y las rutas de buses.

Mucho en el lado sur tiene nueva cara. El parque en Greenpoint, entre las calles 42 y 43, está siendo remodelado. La biblioteca pública justo al frente, estrena hasta las lámparas. Parece el lobby de un hotel boutique, pero lleno de conocimiento.

Wilson Díaz (55) es el propietario del restaurante colombiano “La Pollera Colorada”. Hace 19 años él mismo lo construyó. “Ha aumentado el número de blancos en el barrio. Los arriendos se han encarecido para los negociantes y residentes, pero también nuestra clientela se ha diversificado”, dice. “Hay rumanos, rusos, polacos. Su plato favorito es la bandeja paisa o el plato montañero”. Por supuesto que a algunos les tiene que explicar que no hay relación entre pollo y pollera. Que pollera es la falda típica y “La pollera colorá” la cumbia más famosa de Colombia.

El sol y la sombra llegan al mismo tiempo a los dos lados de Sunnyside. Recórrelo y saboréalo.

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Según el último censo, es 48% blancos, 28% hispanos y 24% asiáticos.

Estación de Policía

Cuartel 108. En el 5–47 50th Avenue. (718) 784-5411

Oficina de correo

45-15 44th Street. (718) 729-7806

Transporte

El tren 7 sirve a Sunnyside en las estaciones de las calles 33, 40 y 46. También lo recorren los buses Q32, Q39, Q60, Q104, y B24.

Nativos famosos

El actor James Caan. El legendario músico de jazz Bix Beiderbecke, William Patrick, Stuart-Houston, sobrino de Adolf Hitler.

Películas filmadas en el barrio

Spider-Man, The Believer, Sleepers.

Bienes raíces

Venta de apartamentos cooperativos: de una habitación, empiezan a $250,00; de dos habitaciones a $300,000.

Las casas fluctúan entre $700,000 y $900,000.

Para arrendar apartamentos de una habitación, fluctúan entre $1,500 y 1,700. De dos habitaciones, van entre $1,700 y $1,900.

Restaurantes

—Pollo Riko, exitoso restaurante peruano en la esquina de Greenpoint y la calle 46.

—Restaurante I Love Paraguay en Greenpoint y la calle 43. Muy concurrido por sus empanadas y sopas del día. —Restaurante colombiano La Pollera Colorada, en la 41-20 Greenpoint Avenue.

Biblioteca

Nueva sede de la Biblioteca Pública o Queens Library, en el 43-06 Greenpoint Avenue.

Jaime Rodríguez (79 años/oriundo de Andes, Antioquia, Colombia)

Rodríguez (79) es hijo de hacendados y ganaderos. Llegó hace cincuenta años a Nueva York cuando dice que sus ambiciones tocaron techo inclusive en Bogotá. Hizo parte de un grupo de colombianos que emigraron no huyendo de la pobreza, sino de en busca de una vida distinta. Ya jubilado, camina por su barrio al norte de Queens Boulevard y dice que acá dará sus últimos pasos.

—¿En qué se ocupó toda su vida laboral?

—Trabajé en casas de diseño de moda. En los departamentos de producción de Christian Dior y Oscar de la Renta. Me tocaba lidiar con pagos, ventas y con los que iban y venían. Conocí a mucha gente. Había que controlar mucho. El robo de prendas y accesorios era brutal en mis tiempos, antes de las cámaras.

—¿A quién conoció?

—Me tocó llevarles vestidos a Jacqueline Kennedy Onassis y a su hijo John Jr., el que murió en un accidente. Le llevé encargos a la recién fallecida actriz Lauren Bacall después de que enviudó de Humphrey Bogart. Vivía en un apartamento inmenso y todo estaba revuelto y desbaratado. Yo quedé impresionado después de haberla visto con tanto glamour en las películas. Pero así es la vida, ya estaba envejecida y medio ida.

—¿Cómo ve ahora el mundo de la moda, le da nostalgia?

—No existe nada bueno del pasado. Todo lo clásico desapareció, ahora toda es una payasada y muy caro.

—¿Nunca ha pensado volver del todo a Colombia?

—La gente allá sólo piensa en fútbol. Acá me quedo. Ya viajé mucho. Volví y no me agradó. Aquí ya me adapté

Acá tenemos una vida muy agitada, pero se aprende y se adapta: al frío, al calor, al sufrimiento, a la soledad. Es difícil hacer nuevos amigos.

Sunnyside fue propiedad de colonos franceses en el siglo 17.

El nombre surgió por las granjas Sunnyside Hill Farms, de la familia Bragraws.

Los habitantes gozaban de excelente vistas de los amaneceres y los atardeceres. El área fue ocupada por las fuerzas británicas durante la Guerra de Independencia.

En el siglo 19, había hoteles en Skillman Avenue donde se hospedaban los cazadores que iban a los bosques cercanos.

Después de que el Queensboro Bridge fue terminado (1909) empezó la masiva construcción de edificios de seis pisos en las décadas de los veinte y los treinta.

Entre los grupos étnicos que habitan, se incluyen descendientes e inmigrantes judíos, coreanos, japoneses, chinos, tibetanos, nepaleses, indios, albanos, griegos, y por supuesto, latinos de todas las procedencias.