Taxista: Uno de los trabajos más peligrosos en NYC

Choferes están preocupados por los recientes ataques contra conductores de taxis sin medallón

Taxista: Uno de los trabajos más peligrosos en NYC
El taxista Elvin Bonilla trabaja también con Uber, porque le parece mucho más seguro.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Nueva York – Tras varios reportes de ataques contra taxistas sin medallón registrados en los últimos dos meses, los más recientes ocurridos la semana pasada, los trabajadores de este gremio dijeron estar preocupados y sentirse vulnerables por la inseguridad en la ciudad, y en gran medida culparon a las bases de taxi por no proporcionarles suficiente trabajo y verse obligados a recoger pasajeros en la calle de manera ilegal para poder sobrevivir.

Apenas el pasado jueves el chofer Llulainy Polanco (34) fue atacado por un hombre que le rompió la mandíbula cuando el taxista se detuvo para ofrecerle su servicio en el sector de Pelham Gardens, en El Bronx.

Y sólo un día después, el viernes, Jean Appelon (55) fue baleado en un brazo por una pasajera a quien estaba dejando en el área de Canarsie, en Brooklyn.

Ambos sucesos ocurrieron apenas a una semana de que el conductor Fernando Crispín fuera apuñalado 7 veces el pasado 26 de septiembre en Queens. Por eso suceso fue detenido Keneth Suden (41), quien fue acusado de solicitar el servicio del taxista y luego de apuñalarlo se llevó su vehículo. Suden ahora enfrenta cargos criminales por intento de homicidio y robo entre otros.

En agosto se registraron tres casos de ataques a taxistas, que dejaron a uno muerto en El Bronx, otro gravemente herido de bala en Queens y uno más que fue asaltado y brutalmente golpeado en Washington Heights.

“Estamos perjudicados por todos los frentes. Por la TLC dando multas, por los bandidos atacándonos y por la Policía que no hace nada”, dijo Miguel Rodríquez (60), un taxista dominicano que trabaja en el área de Washington Heights.


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Al igual que Rodríguez, varios conductores entrevistados por El Diario se quejaron de la poca seguridad con la que desempeñan su labor y en gran medida culparon a las bases de taxis porque no les proporcionan suficientes servicios como para no tener que recoger pasajeros en la calle. Los taxi sin medallón o “livery”, solo están permitidos a tomar servicios previamente acordados con la base. Pero como explican muchos de ellos, la demanda a través de las compañías no es suficiente para todos.

“El taxista que no recoge en la calle no sobrevive”, dijo Jorge Quezada (57), de origen cubano. “A veces uno puede pasar 3 o 4 horas sin recibir un servicio de la base, entonces si alguien hace la parada en la calle uno va a tomar el riesgo”, agregó.

Aunque los servicios previamente acordados con la base requieren información básica del cliente como número de teléfono y una dirección, los conductores todavía creen que no es suficiente. “El que es bandido y mal intencionado va a atacar, va a dar información falsa y de todas manera va a tratar de robar los $50 que lleva el taxista encima”, dijo Quezada.

Al respecto Fernando Mateo, portavoz de la Federación de Taxistas del Estado de Nueva York, dijo que las bases debían buscar la forma de proporcionar más trabajo a sus afiliados. “Es un problema porque las bases contratan taxistas sólo para cobrar la cuota semanal, pero en realidad no reciben un volumen de llamadas suficiente para darles a todos trabajo”, dijo.

Las bases de taxis se defienden aduciendo que como cualquier negocio la oferta y la demanda del servicio puede ser impredecible, y que influyen muchos factores como la época del año, el clima y actualmente el ingreso de nuevas compañías con más dinero para publicidad y más alcance de clientes a través del internet.

“Tenemos un límite de taxistas que trabajan para la base, pero este es un negocio y como todos los negocios hay días buenos y días malos. No podemos garantizar un número de servicios por día o un ingreso fijo de dinero, de eso son conscientes nuestros afiliados”, dijo Liz González, gerente de la base Prestige, en El Bronx.

Algunos taxistas dijeron haber encontrado un alivio a la situación a través de las aplicaciones de internet. “Trabajé muchos años con bases de taxis con radio-teléfono, pero ahora con Uber me va mejor y es mucho más seguro”, dijo Elvin Bonilla (38).

Los clientes que solicitan servicio con las compañías a través del internet deben pagar con una tarjeta de crédito, entonces queda registrada toda su información y además el taxista no recibe dinero en efectivo, lo que reduce potencialmente el riesgo de atracos.

Al igual que Bonilla varios taxistas dijeron haberse cambiado a las compañías a través del internet e incluso algunos dijeron estar combinando las empresas para hacer más dinero. “Es más fácil si uno está con Lift y Uber al mismo tiempo. Incluso uno puede pertenecer a una base de taxi y una compañía de internet”, dijo un conductor que prefirió no ser identificado.

Mateo también aplaudió la decisión de enrolarse con las compañías de internet e invitó a las mujeres taxistas a vincularse con la compañía creada por su esposa de servicios exclusivamente para mujeres, She-Cab.

Aunque los taxistas de autos amarillo también han sido víctimas de la delincuencia, Mateo dijo que estaban más expuestos los conductores de los “livery”, porque trabajan en barrios más peligrosos. “Los taxis amarillos trabajan en el centro de la ciudad, con gente de dinero y con turistas, eso explica porque las víctimas son taxistas sin medallón en El Bronx, Queens, Washington Heights”, dijo.

Mateo dijo que continuaban en conversaciones con NYPD para reactivar un programa de seguridad que logró disminuir la criminalidad contra los taxistas entre el 2000 y el 2001 en un 95%.