‘Mentiras’ de padres

Las historias más comunes que nos contaban de niños y que ahora les repetimos a nuestros hijos
‘Mentiras’ de padres
En más de una ocasión, los padres necesitamos usar la imaginación para poder solucionar situaciones imprevistas.
Foto: Shutterstock

El poder utilizar la imaginación para solucionar problemas cotidianos es uno de los principales componentes del espíritu creativo. Como padres, más de una vez, necesitamos apelar a nuestra imaginación, para resolver situaciones rápidamente.

Un ejemplo de esto, son las historias que los padres les inventamos a nuestros hijos, para convencerlos de que nos hagan caso y se porten bien; historias muchas veces similares a las que nos inventaban nuestros padres.

Estas historias, que para algunos son “mentiras inocentes”, se han venido repitiendo por años en millones de hogares.

Compartimos una lista de algunas de las mentiras más comunes que nos inventaban nuestros padres, y que de grandes, seguimos usando con nuestros hijos.

1. “Cómelo que es pollito, te va a gustar”. Cada vez que un alimento extraño, al que temíamos probar, aparecía en nuestro plato, nuestros padres nos convencían de que se trataba del simple pollo que comíamos todos los días, aunque tuviese otro color, textura y sabor.

2. “No tengo idea, no lo ví”. Esta es una “mentira inocente” muy útil cuando los niños – e incluso los maridos- nos preguntan si vimos su camiseta favorita, o cualquier otra prenda que estaba tan vieja y rota que en realidad la tiramos a la basura. O cuando no pueden encontrar ese juguetito que le regalaron nuestros suegros, que hacía un ruido infernal y del que tuvimos que deshacernos porque iba a volvernos locas.

Si en cambio, se trata del perrito que tuvimos que regalar, la historia cambia un poco. Ya no les podemos decir “No tengo idea”. Siguiendo la tradición de nuestros padres, mejor en estos casos es decirles, “lo llevamos a una casa que tiene un campo enorme donde puede correr y jugar con otros perritos. Un día de estos lo vamos a visitar”.

3. ¡A comer! Nuestros padres siempre nos llamaban media hora antes de que verdaderamente estuviera la comida, para que vayamos a la cocina y ayudemos a poner la mesa. Es una técnica que muchas madres seguimos utilizando en la actualidad.

4. Mira que Santa Claus/ los Reyes Magos te están mirando. La imaginación de nuestros padres no se limitaba al gordito del polo norte. También nos amenazaban con el hombre de la bolsa, la policía, la gitana que esconde niños bajo su falda, y otros personajes temibles creados en su frondosa imaginación.

5. “Si no te apuras, me voy y te dejo”. Si bien la generación actual conoce un poco más de pedagogía que generaciones anteriores y tratan de no traumatizar a sus niños con amenazas de ese estilo, la frase aún sale a relucir en momentos de frustración – y funciona-.

6. “Esto no va a doler/ A mi me duele más que a ti”. El dolor creado en la imaginación de nuestros padres, nunca se asemejaba al dolor de verdad. Una mentira difícil de creer y no muy recomendada.

7. Yo siempre me doy cuenta cuando me estás mintiendo. Obviamente algo imposible, a menos que nuestra madre haya tenido secretos poderes mentales. Pero igual funcionaba y, antes de mentir, lo pensábamos dos veces. Vale la pena probar, al menos mientras los niños son más pequeños.

Hay muchas más, ¿Te acuerdas de alguna?