La frontera viva entre México y EE.UU.

La Patrulla Fronteriza y Aduanas se empeñan por frenar el tránsito de personas con largas filas
La frontera viva entre México y EE.UU.
Cada día cruzan la frontera entre México y EEUU miles de personas y vehículos.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Las fronteras son vivas y cambian constantemente, ya sea por influjos económicos, culturales y sin duda ambientales.

Es interesante que muchos se llenan la boca de alabanzas a la importancia económica de la frontera México-Estados Unidos, y sin embargo, siguen justificando que se cierre. Les molesta la porosidad de la frontera y quisieran que el muro fuera inexpugnable, que ni siquiera el viento pudiera cruzar.

Un académico sostiene que hay una enorme economía alrededor de la vigilancia fronteriza, el habla de él muro y lo que ha desplegado económicamente, empleo gente, consumió concreto; le faltó considerar la importancia económica de miles de agentes desplegados para supuestamente proteger a Estados Unidos; no es algo menor el hecho que algunos agentes se recluten en comunidades muy pobres de la región y que enrolarse en la Patrulla Fronteriza sea prácticamente su único medio de movilidad social.

Al cuadro pintado hay que agregarle la aportación económica de las bases militares, que impactan el mercado de bienes raíces, el mercado al menudeo, y por supuesto la industria del vicio, que durante muchas décadas tuvo una gran influencia en las ciudades mexicanas que le quedan cercanas a las bases. No se puede explicar la economía de ciudades como El Paso, San Diego, Del Río, sin considerar lo que aportan las bases militares. También aportan su cuota de delito, se dio el caso de una base militar donde los soldados se vestían de civil, salían a delinquir y volvían a la base, con total impunidad.

Si agregamos a las plantas maquiladoras tendremos una dimensión más del fuerte peso de la vecindad, porque los productos que cruzan generan actividades aduanales, servicios de transporte, además de actividad bancaria de los directivos de las empresas que no se van a vivir a México; agreguemos que muchas familias mexicanas envían a sus hijos a que sean educados en Estados Unidos básicamente en escuelas de paga, y envían a sus enfermos para ser atendidos en el sistema de salud, el que por cierto es el más caro de Estados Unidos, porque muchos no tienen seguro y pagan en efectivo. McAllen y El Paso son las ciudades con los servicios de salud más caros de Estados Unidos.

El establecimiento militar también tiene un gran peso político, porque muchos militares se retiran en esas comunidades y como se jubilan temprano, muchos entran a la política, dándole un tinte conservador muy marcado.

Un valor adicional lo tiene las actividades cotidianas de gente que cruza en ambas direcciones para aprovechar las ventajas de la asimetría económica. Hay servicios en un lado que tienen calidad similar pero valor inferior. Los fronterizos aprenden a aprovechar las ventajas de ambos mundos.

Lo que cuesta trabajo entender es que frente a esta realidad económica haya todo un esfuerzo por frenar la integración económica, social y cultural. La Patrulla Fronteriza y Aduanas se empeñan por frenar el tráfico de personas que cruzan con documentos, crean largas filas y esperas de horas. Frenan a gente que cruza con propósitos económicos que ayudan a agilizar la economía, parten familias porque la gente decide no enfrentarse al abuso a la hora de cruzar la frontera, y las actividades culturales tienen que pensarse varias veces.

Este bloqueo frena todo tipo de colaboraciones y busca romper con la posibilidad de crear una comunidad regional. Ya no se cuenta con la solidaridad para la atención de desgracias o emergencias, las autoridades federales no facilitan el cruce de vehículos de emergencia. Y con esto se suman las voces a favor de mantener una guerra de baja intensidad que produce muertos de gente honesta que intenta cruzar la frontera, con el criminal propósito de trabajar.

El muro ha perturbado la vida social y animal cambiando el mapa de la frontera. Así encontramos que no obstante tener una frontera viva, se desperdician las sinergias construidas a lo largo de los años.

En las últimas décadas se han cambiado negativamente la inercia de una frontera que era estudiada por el mundo. De estudiar las ventajas del modelo maquilador, la frontera empezó a ser visitada por agentes policíacos para estudiar de que manera frenar a la gente.

En una ocasión propusimos mover los controles migratorios 20 millas al norte y sur, de esa forma se creaban comunidades integradas que ayudarían a elevar el nivel de vida, la primera voz en contra fue del jefe de la Patrulla Fronteriza, lo siguió un congresista que dijo que la gente no lo quería, por suerte el congresista se fue, el migra se fue al congreso y el bloqueo fronterizo se recrudeció.

Falta ver quién porfía, la sociedad que construye, o los políticos que inhiben mejores condiciones de vida