A dieta, ¿y sólo piensas en comer?

Más que una dieta, revisa si es necesario hacer un cambio profundo en tus hábitos alimenticios con asesoría de un profesional

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A dieta, ¿y sólo piensas en comer?
Tener hábitos de alimentación saludable es mejor que estar a dieta todo el tiempo.
Foto: Shutterstock

Motivos por los que alguna vez te has planteado la posibilidad de someterte a un régimen alimentario son tantos que seguramente hasta podrías enlistar la dieta que utilizas de acuerdo al caso y a la urgencia con que debas perder kilos.

El grave problema es que mientras limitas tu dieta a unos cuantos platillos, que además sirves en porciones limitadas, no puedes dejar de pensar en todo lo que comerás apenas des por terminado tu plan. Y el resultado, ya no tendríamos que contártelo, pero es inevitable: recuperarás con la misma rapidez el peso del que habías logrado deshacerte.

Éste es uno de los principios que explican la razón por la cual las dietas no alcanzan un éxito permanente, ya que todo depende de ti, de tus hábitos y el haber comprendido las verdaderas razones y ventajas de cuidar tu salud.

Harvey y Marilyn Diamond, autores del libro La antidieta, Editorial Urano, son muy claros al advertir sobre el fracaso de seguir un régimen: “¿Cómo es posible tener éxito si uno no piensa más que en comer? La privación no es la forma de lograr una pérdida de peso saludable y permanentemente. Por lo general, es la causa de que después uno se atiborre, con lo cual se complica el problema. Entre el privarse y atiborrarse se establece un círculo vicioso, que es precisamente uno de los muchos inconvenientes de las dietas”.

Y aunado a ello, agregan que está el inconveniente de que un régimen alimentario es temporal, por eso, una pregunta que es indispensable hacerte es si quieres perder peso para lucir un atuendo en una fiesta o bien, si preferirías mantenerte delgada de forma permanente, ya que esto implica hacer un cambio total de hábitos.

Con mucha frecuencia te habrás encontrado a personas que no solamente han probado cuanta dieta de moda se les presenta o incluso, que sin conocer a ciencia cierta a qué criterios abogan, inventan su propio régimen. Al principio, todo es emoción porque lógicamente al limitar el alimento, se puede ver aunque sea mínimo, un cambio en el peso, no obstante a corto plazo todo vuelve a la normalidad.

E independientemente de todos los daños a la salud que representa hacer una dieta pasajera, hay uno que no se pone a consideración, pero que es el que peores consecuencias trae a la salud: “Cuando nos ponemos a dieta, nuestro organismo pasa por una brusca etapa de confusión, mientras intenta adaptarse al nuevo régimen. Después, cuando éste termina tiene que readaptarse al modelo antiguo. Es como coger una varilla de metal y empezar a doblarla y doblarla: finalmente se debilita y se rompe. Si sometemos al cuerpo a este proceso de adaptación y readaptación una y otra vez, terminará por debilitarse hasta que sobrevenga un colapso”, explican los autores.

Evita decepciones y antes de caer en las garras de una nueva dieta, pregúntate:

• ¿Por qué quieres hacerla?

• ¿Estás dispuesto a vivir con esta dieta de manera permanente? ¿Cubre las calorías que tu cuerpo necesita?

• ¿Procurarás que sea un régimen tan completo que obtendrás todos los nutrientes que se requieren para estar sano?

Si tu respuesta es positiva, no dudes en acudir con un nutriólogo para que elabore un plan adecuado a tus características orgánicas, tus gustos y estilo de vida, así como también busca el apoyo de un médico del deporte para que establezca una rutina de actividad física que contribuya a redondear tu esfuerzo y consigas así un cuerpo sano y en forma para toda tu existencia.

Para leer: La cocina de la felicidad. Adriana Ortemberg. Editorial Urano.

Colaboración de Fundación Teletón México

“Los sueños se cristalizan con esfuerzo”

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